21 de febrero 2003 - 00:00

Lula, más cerca de un pacto de cogobierno con centristas

Luis Inácio Lula Da Silva está a punto de profundizar su viraje programático con su movida política más audaz desde que llegó al poder, el 1 de enero: la incorporación formal al gabinete del más poderoso partido centrista, el Partido del Movimiento Democrático Brasileño, al que pertenece el ex presidente José Sarney. Así lo reveló ayer el presidente honorario del PMDB, Paes de Andrade, quien afirmó que «tenemos prisa por llegar a un entendimiento».

De acuerdo con este dirigente, la semana próxima podría ser decisiva en la articulación de un acuerdo de cogobierno que superará los actuales entendimientos puntuales en el Congreso y que ampliará decisivamente la base política de Lula.

El poder del mandatario es hoy tan fuerte, que incluso el ala rebelde de su Partido de los Trabajadores terminaría aceptando a regañadientes la alianza con el PMBD y -contrariando amagos previos- no forzaría una ruptura de la agrupación (ver aparte).

Ayer, Lula se reunió y se hizo fotografiar sonriente con los líderes de los partidos aliados en el Congreso, pero llamativamente el PMDB, la segunda fuerza del Parlamento, no acudió. Según observadores consultados telefónicamente por este diario, se trató de un modo de presionar para un rápido desenlace de las negociaciones.

Para evitar concurrir al almuerzo de ayer, el PMDB alegó que, a falta de una inserción tangible en el gobierno, no se considera aún formalmente integrante de la base aliada.

• División

Un hecho que demora el anuncio formal del pacto es la fuerte interna que divide tanto al PT como al PMDB. En el primero, los principales operadores del gobierno hacen equilibrio para no alterar más los ánimos y sostienen públicamente que la inserción del PMDB -un partido frecuentemente acusado de clientelismo y casos de corrupción- no necesariamente debe darse a nivel ministerial. El líder del gobierno en la Cámara de Diputados, Aldo Rebelo, llegó a afirmar ayer -con un ojo puesto en la áspera interna oficialista- que el otorgamiento de ministerios al PMDB «no es oportuno» y que «hay otras esferas del gobierno y otras funciones que pueden ser ocupadas por ese partido».

Por el momento, el PT entregó al PMDB la presidencia del Senado, que recayó en Sarney, y -aun sin acuerdo- el liderazgo del oficialismo en todo el Congreso. Pero el PMDB quiere más, al menos dos ministerios.

En anteriores gobiernos, ese partido ha pedido -y obtenido- carteras «con caja», tales como Transportes, Previsión Social y Minas y Energía. El problema es que éstas están por ahora ocupadas y que el reparto de cargos debería conformar no sólo al ala lulista del PMDB -liderada por Sarney- sino a la otra mitad, cardosista, de la agrupación. En un asado con el que los pemedebistas intentaron confraternizar el miércoles, Sarney ironizó: «La carne es lo único que nos une».

Importantes analistas políticos brasileños consultados por la agencia «ANSA» coincidieron ayer en que el cambio del gabinete es inminente.

• Diferencias

Vicente Palermo, analista especializado en sistemas políticos latinoamericanos, señaló que uno de los problemas de Lula son las discrepancias dentro del PT. «Esas diferencias internas le impidieron al presidente Lula formar un gabinete más acorde con sus necesidades políticas. Al final, terminó formando un gabinete de la victoria, es decir con los partidos que lo apoyaron en la campaña, pero eso no le alcanza para gobernar», señaló.

Para
Ricardo Guedes, director del prestigioso instituto de opinión pública Sensus, Lula Da Silva «tiene que jugar fuerte ahora que está en el pico de su popularidad, con 83% de la gente teniendo una opinión positiva de él».

«Sucede con todos los partidos laboristas que llegan al poder. Ellos tienen que hacer alianzas con el centro y el centroderecha para poder gobernar y pierden sectores minoritarios ubicados a la izquierda», afirmó.

El PMDB es la segunda fuerza en el Congreso y con sus legisladores el gobierno lograría la mayoría en ambas cámaras. El pacto con el PMDB facilitaría así el camino de ambiciosas reformas, como la tributaria y la previsional. De hecho, entre hoy y mañana Lula lanzará la ofensiva por la primera con una reunión con los 27 gobernadores del país que promete ser áspera.

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