Lula no encuentra sucesor para 2010
-
Grossi presentó su candidatura en la ONU con una crítica muy fuerte al organismo
-
Italia: prostitutas, gas de la risa y servicios clandestinos para más de 50 futbolistas de la Serie A
Suplicy es, más allá de los saldos de su gestión municipal, un personaje de perfil muchas veces polémico. Aún se recuerda cuando, en plena crisis por el caos en los aeropuertos brasileños, dijo, más fiel a su pasado de sexóloga que al cargo que ocupaba como ministra de Turismo, que ante los retrasos de los vuelos los turistas debían «relajarse y gozar». Aunque se produjo por causas diferentes de aquel caos de horarios, la tragedia de Congonhas (San Pablo) el 17 de julio del año pasado, con su saldo de 200 muertos, terminó de delinear el desatino de aquella declaración.
El gobernador paulista, José Serra, quien fue derrotado por Lula en la presidencial de 2002, salió fortalecido ayer y se perfila como seguro candidato de la oposición para 2010. Es que en la ciudad de San Pablo hizo una apuesta fuerte al respaldar al alcalde Gilberto Kassab, quien pertenece al conservador parido Demócratas y no a su Partido de la Social Democracia Brasileña (PSDB), que había presentado en la primera vuelta al otro vencido por Lula (en 2006), Geraldo Alckmin. Tanta osadía le rinde frutos: con el primer mandatario fuera de juego, por ahora encabeza todas las encuestas de intención de voto.
El saldo de la primera vuelta, en la que el PT ganó seis capitales de estado y, en general, obtuvo casi 550 alcaldías (33% más que en 2004, aunque sin superar al poderoso PMDB, el verdadero fiel de la balanza política nacional), ya había sido positivo para el oficialismo. También lo fue haberse impuesto ayer en el ballottage de las importantes Belo Horizonte y Rio de Janeiro, por más que en ésta haya debido apelar a un político conservador, Eduardo Paes, que hace tres años había calificado a Lula de «jefe de una pandilla». Sin embargo, el resultado final deja a Lula con pocas opciones para su sucesión. Por un lado, terminó con las especulaciones de una posible candidatura presidencial de Suplicy, por quien el mandatario se jugó a fondo en las últimas semanas. El PT aún puede echar mano al gobernador de Bahia, Jacques Wagner, pero éste resultó también debilitado ayer por la derrota del petista Walter Pinheiro en la capital estadual, Salvador. Queda, como se viene rumoreando hace meses, el nombre de Dilma Rousseff, la ministra jefa de la Casa Civil (jefa de Gabinete), pero ésta no cuenta con un nivel de conocimiento suficiente en la opinión pública y en las encuestas de intención de voto no despega mucho más allá del 10%.
La crisis económica y la dificultad del presidente para endosar su popularidad a sus delfines abren un panorama hasta hace poco inimaginablemente incierto para el oficialismo brasileño en 2010.




Dejá tu comentario