22 de agosto 2005 - 00:00

Lula pierde popularidad e intenciones de voto

La popularidad del presidente brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva, sigue cayendo por efecto del escándalo de corrupción y para ser reelegido tendría que disputar una segunda vuelta en las urnas, según una encuesta divulgada hoy.

La reducción tanto de los índices de aprobación del líder socialista como de sus intenciones de voto fue verificada por una encuesta realizada por el Instituto Ibope y divulgada por el semanario Istoé, cuya última edición comenzó a circular hoy.

En caso de que las elecciones presidenciales fuesen hoy, Lula vencería la primera vuelta, con índices que varían entre 31 y el 34 por ciento, pero tendría que medirse en una segunda tanto al actual alcalde de Sao Paulo, José Serra (25 por ciento), como al ex gobernador de Río de Janeiro Anthony Garotinho (15 por ciento).

Si hubiera una segunda vuelta, Lula podría ser derrotado por Serra, ya que ambos están empatados técnicamente con 41 por ciento de las intenciones de voto, aunque se impondría sobre Garotinho, por 45 por ciento frente a 31 por ciento.

Otra encuesta divulgada hace una semana por Datafolha mostró que Serra, líder del opositor Partido de la Social Democracia Brasileña y a quien Lula derrotó en la segunda vuelta de las presidenciales de 2002, derrotaría al actual mandatario si se disputase una segunda ronda en 2006.

Según el Ibope, la intención de voto en Lula, que en julio pasado variaba entre 36 y 39 por ciento, se situó entre 31 y 34 por ciento en agosto.

La encuesta divulgada hoy fue realizada por el Ibope entre el 13 y el 17 de agosto con una muestra de 2.002 electores en 143 municipios del país.

Hasta hace tres meses el ex líder sindical, con elevados índices de aprobación, lideraba todas las encuestas de intención de voto para las elecciones de 2006, con índices que le garantizaban una victoria en la primera vuelta y sin tener que ir a una segunda.

Su popularidad comenzó a ceder en junio, cuando surgieron las primeras denuncias de corrupción contra el Partido de los Trabajadores (PT), que Lula fundó en 1980 y que lo condujo al poder.
Las denuncias se han multiplicado y han generado la mayor crisis política desde que el líder socialista asumió su mandato, en enero de 2003.

El PT, en el centro de un gigantesco escándalo de corrupción, ha sido acusado de sobornar legisladores de otros partidos, financiar irregularmente sus campañas, ocultar su contabilidad a las autoridades electorales y movilizar recursos en paraísos fiscales, entre otras denuncias.

El mandatario, que hace una semana insinuó un pedido de disculpas por las maniobras atribuidas a su partido, ha dicho que desconocía todas las irregularidades y que su Gobierno garantizará el castigo de todos los responsables, así sean sus aliados y correligionarios.

Según el Ibope, en apenas un mes, entre julio y agosto, el índice de aprobación del Gobierno cayó de 36 a 29 por ciento, en tanto que el porcentaje de los electores que lo califican como pésimo saltó de 24 a 31 por ciento.

En el mismo período, el porcentaje de brasileños que aprueban al mandatario cayó de 54 a 46 por ciento y el de los que lo desaprueban subió de 38 a 47 por ciento.

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