Lula y Chirac culpan a EEUU por trabas en la OMC
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Lula y Chirac durante la visita de Estado del mandatario francés a Brasil.
Lula coincidió en que los subsidios de Estados Unidos "son muy altos y crean distorsiones", aunque apostilló que está convencido de que "Europa todavía puede hacer más".
El presidente brasileño dijo que su país y los miembros del Grupo de los 20, que representa a las naciones en desarrollo, pueden hacer algunas "concesiones posibles" para sacar a flote las negociaciones de la Organización Mundial de Comercio (OMC), pero que eso depende de la respuesta de los países más ricos.
En ese sentido, reiteró que planteará el asunto en la próxima Cumbre del Grupo de los Ocho (G-8), que los siete países más ricos y Rusia celebrarán en junio próximo y a la que han sido invitados Brasil, México, India y Suráfrica.
Según Lula, las negociaciones a nivel técnico y comercial están "agotadas" y ahora hace falta "una decisión política" para salvar la Ronda de Doha, pues su fracaso supondrá que "dentro de diez años no se alcancen los Objetivos del Milenio (establecidos por la ONU) y haya más pobreza en el mundo".
En la reunión del G-8 también anunciaron que pedirán apoyo para la producción de combustibles alternativos en los países pobres que dependen del petróleo y pusieron como ejemplo los desarrollados en Brasil, en base a caña de azúcar y aceites vegetales.
Lula y Chirac conversaron además sobre otros asuntos de la agenda internacional, como la crisis en torno a Irán, la situación en Haití y la reforma del Consejo de Seguridad de la ONU, que debe apuntar a la creación de "un mundo multipolar", según el líder francés.
Sobre Irán, según dijo Lula, coincidieron en que todo país tiene "derecho" a desarrollar la tecnología nuclear siempre que sea "con fines pacíficos" y "respeten las normas internacionales".
"Irán precisa someterse a esos acuerdos", dijo Lula, mientras que Chirac advirtió sobre el riesgo de la "proliferación" que puede acarrear una violación de los convenios.
Otro asunto tratado fue la nacionalización del gas en Bolivia y ambos mandatarios reiteraron que era una promesa del presidente Evo Morales, que tomó una decisión "soberana", y sobre quien Chirac dijo que "está tratando de devolver la honra a un pueblo golpeado".
Las mayores diferencias parecieron surgir en torno a un tema que para Lula es de la "mayor actualidad": el fútbol.
En vísperas del Mundial de Alemania, ambos declararon que desean una final entre Brasil y Francia, que para Lula sería una "revancha" pendiente desde 1998, cuando los galos vencieron a los suramericanos en la final jugada en París.
Diplomáticamente, coincidieron en que "gane el mejor" si esa final se repite.
Durante el encuentro se firmaron convenios bilaterales para la cooperación en tecnología, cultura, educación y defensa.
Chirac permanecerá en Brasilia hasta mañana, cuando partirá rumbo a Chile, país que no es visitado por un mandatario francés desde que en 1964 estuvo allí el fallecido Charles de Gaulle.


