Washington (AFP) - La administración de la aviación civil estadounidense (FAA) ignoró el riesgo de secuestros de aviones comerciales por misiones suicidas en los meses que precedieron al ataque del 11 de setiembre de 2001 y no tomó todas las medidas de seguridad, afirmó el martes la Comisión Nacional investigadora de esos atentados.
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La FAA había considerado que ese escenario era poco probable y puso énfasis en que ninguna información específica permitía pensar que grupos como Al-Qaeda contemplaban esos ataques», explica un informe preliminar de esta comisión divulgado durante una audiencia del ex administrador de la FAA, Jane Carvey, y de su número dos para la seguridad, Cathal Flynn.
Sin embargo, destaca el documento, los responsables de la seguridad de la FAA «disponían de informaciones en los años '90 acerca de individuos vinculados a Bin Laden intentaban secuestrar aviones de pasajeros para utilizarlos como armas». «Esta eventualidad fue oficialmente tenida en cuenta en marzo de 1998 por la oficina de seguridad de la FAA», antes de ser abandonada en 2000 y, a principios de 2001, en las presentaciones hechas a las compañías aéreas y a los aeropuertos «en ausencia de información específica».
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