Más polémicas que duelo a 5 años de las Torres
Cinco años después del atentado a las Torres Gemelas no sorprende que hoy se mezclen en los EE.UU. el recuerdo a las víctimas con los cuestionamientos políticos. Es lógico: faltan menos de dos meses para los comicios de mitad de mandato, cruciales para el final del gobierno de George Bush. Fuera de Estados Unidos, también el mundo muestra un nuevo rostro al cabo de este lustro: los talibanes ya no gobiernan Afganistán, pero su desafío al gobierno pro occidental crece cada día. Saddam Hussein fue depuesto, pero Irak sigue siendo un problema para las tropas estadounidenses. Bin Laden, mientras, sigue siendo una ubicua y pesada amenaza. Después de aquellos atentados, que fueron los más graves de la historia en suelo estadounidense, el terrorismo es cada vez más global y demencial, vuelve obsesivo el problema de la seguridad y modifica el tablero político en Medio Oriente y el sur de Asia.
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George y Laura Bush rindieron ayer homenaje en la «zona cero» a las víctimas del atentado a las Torres Gemelas (arriba). Linda Maurer muestra a su sobrino Jacob la foto de la madre de éste, muerta en el atentado a las Torres Gemelas de 2001. El recuerdo de las víctimas será hoy conmovedor.
Por otro lado, Rice dijo que no recuerda haber visto el informe del Senado en el que se aseguró que Hussein ni tenía vínculos con la red terrorista Al-Qaeda, ni le dio apoyo material.
La divulgación de ese documento por parte del Comité Selecto de Inteligencia del Senado puso el dedo en la llaga, al reactivar el encono entre demócratas y republicanos sobre el ataque de EE.UU. a Irak en marzo de 2003, y los argumentos que utilizó el gobierno para justificarla. Rice insistió ayer, en este sentido, en que hubo vínculos entre Irak y Al-Qaeda.
Por su parte, el vicepresidente, Dick Cheney, reconoció en declaraciones a la cadena de televisión MSNBC que «no hay duda de que no anticipamos la existencia de una insurgencia que durara tanto».
Cheney subrayó que el «mundo está ahora mejor sin Hussein en el poder» y pidió imaginarse «cómo sería si permaneciera». A su vez, manifestó que tras cinco años «no ha habido otro ataque contra EE.UU. y eso no es casualidad».
Bush y su esposa, Laura, depositaron ayer una ofrenda floral en la «zona cero» y luego se trasladaron a la capilla Saint Paul, cerca de donde fueron destruidas las emblemáticas Torres Gemelas.
Pero es sobre todo hoy, 11 de setiembre, que EE.UU. rendirá homenaje a las víctimas de cuatro ataques terroristas perpetrados en una mañana de sol de 2001 por 19 piratas del aire de Al-Qaeda a bordo de aviones comerciales.
El país entero estaráconvocado a observar un minuto de silencio a las 9.46 locales, la hora exacta en que la primera aeronave se estrelló contra una de las torres.
Las víctimas serán recordadas en todo el país, aunque las ceremonias más significativas tendrán lugar en los escenarios de la matanza: la «zona cero» de Nueva York, el Pentágono en Washington y en un campo de Shankville (Pennsylvania), en el que cayó uno de los aviones secuestrados.
Bush estará en los tres sitios y cerrará la jornada dirigiéndose al país desde la Casa Blanca, culminando así varios días dedicados a tratar de centrar la atención del público en los esfuerzos de su gobierno por combatir la amenaza terrorista.


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