11 de febrero 2004 - 00:00

"Me fui a pasear a Kiev y tenía el celular apagado"

Moscú (AFP) - El candidato a las elecciones presidenciales rusas Ivan Rybkin, que llevaba cinco días desaparecido, había movilizado a todas las fuerzas de seguridad, ocupado todas las tapas de los diarios y amenazaba con complicar al presidente Vladimir Putin de quien es enemigo acérrimo, apareció ayer en Kiev, capital de Ucrania, y dijo: «Estuve con amigos y dejé el celular apagado».

No obstante, el candidato llegó anoche a Moscú bastante demacrado. Rybkin fue buscado activamente desde el jueves por su esposa Albina, su estado mayor de campaña, la policía, que incluso llegó a abrir una investigación por asesinato premeditado, Rybkin argumentó que tiene «derecho a dos o tres días de vida privada», explicó. «Estuve en casa de amigos, me paseaba, desconecté todos los teléfonos y ni siquiera he visto la televisión», aseguró esto pese a que Rusia está en plena campaña electoral para las elecciones del 14 de marzo.

«Dejé a mi mujer frutas y dinero, pero no le dije nada. Me cambié de campera, subí en un tren y me vine a Kiev»,
explicó.

No está claro que el desenlace y las cándidas explicaciones del candidato Rybkin aclaren este asunto. El diario por Internet Gazeta.ru aseguró que Rybkin se albergó con un nombre falso en un hotel de Ucrania. Se trata de una más de las tantas versiones sobre su paradero.

Pero esta reaparición pone fin a una intriga política que amenazaba con desacreditar una elección presidencial que ya es objeto de críticas por la ausencia de un candidato serio que rete a Vladimir Putin, cuyo índice de popularidad se acerca a 80%. Pocos días antes de desaparecer, Rybkin había calificado a Putin de «criminal de guerra» por el tratamiento de la población chechena. El candidato pertenece al minoritario partido Rusia Liberal y responde al magnate Boris Berezovski, actualmente en el exilio en Londres. En tanto, una niña tayika de nueve años, fue apuñalada por «cabezas rapadas» supuestamente en venganza por el último atentado de la guerrilla chechena en el subte de Moscú que provocó decenas de muertes. El hecho despertó el fantasma de la xenofobia en Rusia.

Yusuf Sultánov
, de 35 años, regresaba en San Petersburgo con los niños de una pista de patinaje cuando en un oscuro callejón, a pocos metros de su casa, fueron atacados por un grupo de ocho o diez adolescentes armados con bates, cadenas y navajas. Jursheda Sultánova, de nueve años, recibió once puñaladas.

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