Militares de las dos Coreas intercambian disparos en la frontera
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Tanto el Gobierno como los militares de Corea del Norte han guardado silencio respecto al tiroteo horas después de producirse.
Aunque el último suceso fronterizo de estas características se remonta a noviembre de 2001, Corea del Norte ha protagonizado este año varios incidentes navales y aéreos con el Sur en las zonas fronterizas, que aunque no provocaron víctimas encendieron las alarmas y los sistemas defensivos surcoreanos.
La frontera entre las dos Coreas concentra una de las mayores presencias militares de todo el mundo, ya que Corea del Norte cuenta con el quinto mayor ejército del mundo, con 1,2 millones de soldados de los que el 70 por ciento se encuentra desplegado cerca de Corea del Sur.
El incidente ha puesto de manifiesto la grave tensión que vive esta península a raíz del programa nuclear con fines militares desarrollado por Corea del Norte y que enfrenta a los gobiernos de Pyongyang y Washington desde octubre pasado.
En la última iniciativa para resolver la situación, el Gobierno de Pekín ha enviado a Corea del Norte esta semana una misión mediadora para intentar convencer al régimen comunista de Kim Jong Il de que acepte negociaciones multilaterales junto a EEUU y otros países, como China, Japón y Corea del Sur.
A este respecto, el subsecretario de Estado de EEUU para el control de Armas y la Seguridad Internacional, John Bolton, afirmó a la prensa japonesa en Washington que su país está dispuesto a reunirse con Corea del Norte y China para tratar el problema nuclear, con la condición de que posteriormente Japón y Corea del Sur se incorporen también en el proceso negociador.
Tanto Tokio como Seúl consideran a Pyongyang la principal amenaza a su seguridad nacional, ya que su proximidad pone sus respectivos territorios al alcance de los misiles norteños, y presionan para que el hermético régimen comunista abandone sus aspiraciones nucleares.
Pyongyang exige a Washington un diálogo directo y garantías de que no atacará ni derribará el régimen comunista de Kim Jong Il, mientras que la Administración estadounidense del presidente George W. Bush quiere negociaciones multilaterales y sin condiciones.




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