14 de mayo 2008 - 00:00

Misión imposible en Medio Oriente

Washington (EFE, AFP, ANSA, DPA) - Los problemas del primer ministro israelí, Ehud Olmert, y la grave situación en Líbano complican la gira que inició ayer el presidente de Estados Unidos, George W. Bush, por Medio Oriente.

Bush partió por la tarde para una gira de cinco días que lo llevará a Israel, Arabia Saudita y Egipto y que, aunque tiene como objetivo dar un impulso al proceso de paz para Medio Oriente, despierta pocas expectativas de avances.

El presidente estadounidense, que llega a Israel para celebrar el 60° aniversario de la creación de ese Estado, encontrará a Olmert inmerso en un escándalo de corrupción que amenaza su cargo y hace planear la sombra de nuevas elecciones.

En entrevistas con medios israelíes, Bush describió a Olmert como un «hombre honesto» que cree en la posibilidad de una paz con los palestinos.

Para peor, el presidente palestino Mahmud Abas (Abu Mazen) también se encuentra muy debilitado desde que el grupo terrorista Hamas se hizo violentamente con el control de la Franja de Gaza el año pasado.

La segunda etapa de la gira llevará a Bush a Arabia Saudita durante la conmemoración del 75° aniversario de las relaciones diplomáticas entre ambos países. Allí, el norteamericano presionará al rey Abdala para que apoye más al gobierno iraquí y para que haga que la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP) aumente su producción de crudo ante la subida de los precios de los combustibles.

Bush terminará su gira en Sharm el Sheij (Egipto), donde se reunirá con el presidente del país, Hosni Mubarak, Abas y el rey Abdala II de Jordania, además de participar en una sesión del Foro Económico Mundial. Asimismo, se verá con representantes del Gobierno iraquí y con el presidente afgano, Hamid Karzai.

El presidente estadounidense también tiene previsto reunirse en esta localidad de la costa del Sinaí con el primer ministro libanés, Fuad Siniora, cuyo gobierno prooccidental enfrenta una violenta embestida del grupo chiita proiraní y prosirio Hizbollah.

Mientras el Ejército libanés intentaba ayer controlar la violencia que dejó cerca de 60 muertos en los últimos días, Bush advirtió a Teherán y a Damasco a través de un comunicado que no permitirá que el Líbano caiga bajo control extranjero.

«La comunidad internacional no permitirá que los regímenes iraní y sirio, a través de sus acólitos, conduzcan a el Líbano a una dominación extranjera», subrayó Bush.

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