Londres (ANSA) - En un nuevo capítulo del escándalo que envuelve a la realeza británica, la reina Isabel II de Inglaterra prohibió ayer la venta y distribución de los periódicos italianos en Gran Bretaña que durante el fin de semana publicaron detalles de una supuesta relación homosexual entre su hijo, el príncipe Carlos, y un ex empleado del palacio de St. James.
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Mientras tanto, trascendió que Carlos está analizando la posibilidad de demandar a los diarios británicos que publicaron la noticia, así como también brindar una conferencia de prensa para desmentir las acusaciones en su contra. Según informó el distribuidor de periódicos City News, el palacio de Buckingham envió directamente la orden estricta de aplazar la distribución y venta de todos los periódicos italianos en Gran Bretaña a través de la compañía International Press Network (IPN), alegando «razones legales que afectarían al príncipe Carlos».
City News precisó que «fuimos instruidos» para no sacar a la venta aquellos periódicos italianos que publicaron las alegaciones de la supuesta relación homosexual de Carlos con su asistente real Michael Fawcett.
Varios diarios italianos, incluidos «Il Corriere della Sera» y «La Reppública», publicaron durante el fin de semana detalles íntimos entre la relación del príncipe de Gales y Fawcett, «con quien se comportaba como una pareja de enamorados», según dijeron.
Las acusaciones se originaron en una confesión grabada del ex empleado de Diana, George Smith, quien habría hallado a Carlos en la cama con Fawcett en una situación «muy comprometida». Tras el escándalo, la Corte británica prohibió en el país la reproducción de la noticia, que muchos diarios describieron como «grave incidente» vinculado con el heredero a la corona. Mientras tanto, el príncipe Carlos analiza la posibilidad de demandar a los periódicos británicos que publicaron acusaciones en su contra, así como lanzar un mensaje televisivo al país para defender el futuro de la monarquía británica.
Según trascendió ayer en los medios locales, el heredero a la corona británica se comunicó este fin de semana con una reconocida firma de abogados de Londres, Harbottle and Lewis, para que estudiaran el caso y decidan si se emprenden o no acciones legales. Además, una portavoz de Clarence House -residencia de Carlos en Londres- informó que no se descarta que el príncipe aparezca en televisión para dirigir un mensaje a los británicos y defender «su honor y reputación», como también «el futuro de la monarquía británica».
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