"Muchos me piden que dé un golpe"
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Pregunta: ¿Qué le piden los que lo llaman?
Raúl Baduel: Me llaman muchos para que dé un golpe. Me llama gente de diversos sectores. Eso de hacer algo es un eufemismo. «Haga algo, general Baduel», me dicen. Y cuando he pretendido definir ese hacer algo, equivale a dar un golpe de Estado. Las llamadas son más o menos de este tono: «General Baduel, el pueblo venezolano confía mucho en usted, espera y demanda mucho de usted. Tiene que hacer algo». La mayoría me dice que debo apersonarme en Miraflores, darle una patada al presidente y sacarlo de allí.
P.: ¿Es legítima la orden dada por Chávez a los militares de desacatar órdenes judiciales?
R.B.: En esta guarnición no hemos recibido esa orden. Si bien el presidente habló de las guarniciones en sentido genérico, debía de referirse a alguna en particular donde ha habido situaciones que han ameritado la intervención de los comandantes. En lo personal, Raúl Baduel tiene la disposición a acatar las disposiciones legales o que emanen de una autoridad o institución legítimamente constituida. Los jueces son una institución que hay que respetar.
P.: ¿Los que piden elecciones son golpistas, como dice Chávez?
R.B.: Me merecen respeto. Nos concentramos millón y medio de venezolanos, y eso ya se presenta como un referéndum. Algunos señalan que el ejército tiene el deber de apoyar a los opositores para que consigan su propósito. Insisto en que organicemos eso y lo encaucemos dentro de los cánones de la Constitución. ¿Por qué no darnos una tregua? Si el país cae en una espiral de violencia, ninguno estará exento de sufrir sus embates.
P.: Jorge Olavaria dice que las fuerzas armadas cargan la hipoteca del golpe de abril y que no intervienen para no repetir el error de poner a Carmona como presidente. Añade que se buscaría el procedimiento para no volver a equivocarse. ¿Va desencaminado el profesor Olavaria?
R.B.: Después del golpe del 11 de abril se ha reafirmado en las fuerzas armadas el apego a la Constitución y a las leyes. Nos preocupa que aquí se desencadene un proceso de violencia. No sería descartable la actuación de las fuerzas armadas si se generalizara la violencia.
P.: ¿Teme un enfrentamiento?
R.B.: No se puede desestimar. Hay sectores radicalizados, aunque no representen a la mayoría del país. Se nota un inmediatismo en las soluciones que se plantean, y esto podría ser el punto desencadenante.
P.: ¿Qué papel ejercerían las fuerzas armadas si surge la violencia?
R.B.: Nos correspondería ser el factor de contención de esa violencia y de restituir el orden interno. Tendría que haber una acción militar. Aunque las armas son el último recurso, ya hemos visto que a veces desde ambos sectores se esgrime su uso. Compañeros de armas de alta graduación irresponsablemente quieren hacer creer a la población que las tropas saldrán a matar a mansalva al pueblo. No es así.
P.: ¿No sería más sencillo convocar elecciones?
R.B.: Ningún sector puede eximirse de responsabilidades por la situación a la que hemos llegado. Todos debemos hacer ingentes esfuerzos por desmontar esta situación de enfrentamiento. Y atender a lo que decía Gandhi, que tres cuartas partes de los problemas de la humanidad se resolverían si estuviéramos dispuestos a ponernos en los zapatos del contrario.
P.: ¿El presidente le hace caso cuando recibe sus observaciones?
R.B.: Estoy en el empeño de hacerle aceptar que tenga más aproximaciones al taoísmo y esas cosas.




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