El futuro político de Netanyahu, en las manos del Tribunal Supremo de Israel

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La máxima corte decidirá esta semana si el premier, procesado por corrupción, puede formar parte del gobierno de unidad pactado con Benny Gantz.

¿Es legal el gobierno de unión israelí entre Benjamín Netanyahu, procesado por corrupción, y Benny Gantz? El Tribunal Supremo sigue examinando este lunes este asunto crucial para el futuro político de Israel.

El tribunal empezó al domingo a estudiar el acuerdo firmado hace dos semanas por los dos hombres, hasta hace muy poco rivales electorales, para poner fin a la peor crisis política de Israel y hacer frente a la propagación del coronavirus, que contagió a miles de ciudadanos y golpeó la economía del país

En el primer día de debates, los jueces, con el rostro cubierto por barbijos, se centraron en un asunto: ¿el procesamiento del primer ministro Benjamín Netanyahu por corrupción en varios casos le impide formar el próximo gobierno?

El acuerdo prevé que el líder de derecha sea primer ministro durante los primeros 18 meses de gobierno y Benny Gantz durante los 18 siguientes. Los ministerios se repartirán equitativamente entre las dos partes, que se comprometieron a debatir a partir de julio un proyecto de anexión por Israel del Valle del Jordán y de los asentamientos judíos en la Cisjordania ocupada.

Pero este pacto tiene varios detractores, que consideran que algunas de sus cláusulas violan las leyes fundamentales de Israel, el equivalente a la Constitución, informó la agencia AFP.

Además de la imposibilidad de que un procesado pueda dirigir un gobierno, critican por ejemplo la celebración de elecciones en tres años (la ley estipula cuatro) o la congelación por seis meses de los nombramientos al frente de los servicios públicos, pactadas por Netanyahu y Gantz.

La justicia recibió nada menos que ocho denuncias. Una de ellas es de Yesh Atid, un partido que era miembro de la coalición centrista Azul y Blanco de Benny Gantz antes de que este pactara con Netanyahu para sacar a Israel del callejón sin salida político.

Este fin de semana, en Tel Aviv y en Jerusalén, detractores del acuerdo del gobierno de emergencia y unidad se manifestaron, respetando en su mayoría las medidas de distancia física, portando banderas negras para ilustrar la "muerte" de la democracia en Israel.

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Benjamín Netanyahu, de 70 años, el político que lleva más tiempo como primer ministro en la historia del país, está encausado por corrupción, malversación de fondos y abuso de confianza en una serie de casos. El juicio, previsto en marzo, fue aplazado hasta mediados de mayo debido a las medidas contra el coronavirus.

En Israel un primer ministro puede permanecer en el cargo a pesar de los cargos en su contra pero ¿qué pasa si la persona acaba de ser electa y se dispone a dirigir el próximo gobierno? Quienes presentaron demandas estiman que la ley no lo permite.

Según un dictamen transmitido al Tribunal Supremo, el fiscal general Avichaï Mandelblit -el mismo que acusó a Netanyahu de corrupción- no ve impedimento legal para que el procesado líder del Likud pueda liderar el próximo ejecutivo a pesar de los cargos contra él.

Pero en esta saga político-judicial no es el fiscal sino los 11 jueces del máximo tribunal quienes tendrán que decidir. Su veredicto debe ser conocido de aquí al jueves.

Su respuesta podría invalidar el acuerdo entre Netanyahu y Gantz y desencadenar la celebración de nuevas elecciones, que serían las cuartas en poco más de un año.

El tribunal podría también invalidar sólo algunas de las disposiciones del pacto lo que obligaría a los partidos a modificarlo rápidamente, o incluso a abandonarlo si hay desacuerdos.

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