Al menos 50 cadáveres más han sido encontrados en la zona de la explosión de un oleoducto cerca de Lagos, la capital económica nigeriana, lo que eleva la cifra de muertos a 250.
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La mayoría de los cadáveres, arrastrados por las olas, se encontraban desperdigados en la orilla de la costa.
Los cuerpos estaban menos quemados que los descubiertos anteriormente, señal que indica que saltaron al mar para escapar de las llamas provocadas por la explosión.
Un portavoz policial de Lagos, Bode Ojajuni, declaró que 32 de los cuerpos fueronencontrados cuando el inspector general de la policía, Sunday Ehindero, visitabala escena de la catástrofe. «Es posible que más cuerpos puedan ser descubiertos una vez que dejemos la escena», afirmó Ojajuni.
Más cuerpos
El portavoz aseguró que sería difícil proporcionar un «número oficial» de las víctimas mortales en este momento, ya que el mar «podría traer aun más cuerpos durante los próximos días».
La explosión se produjo en las cercanías del puerto de Atlas Cove, al sudoeste de Lagos, donde están situadas muchas terminales de embarque de crudo.
Los informes preliminares de la policía revelan que el oleoducto explotó cuando un grupo de ladrones cargaba bidones con el combustible robado en botes de madera, para luego venderlo en el mercado negro, algo muy común en las áreas productoras de crudo.
Cientos de bidones de petróleo con el nombre de sus propietarios inscriptos en ellos, así como largas mangueras, se pueden encontrar alrededor del epicentro de la explosión.
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