24 de noviembre 2013 - 21:20

"No es un acuerdo histórico, sino un error histórico"

el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu.
el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu.
El primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, no ocultó su resentimiento por el "mal acuerdo" alcanzado sobre el programa nuclear iraní, lo calificó de "error histórico", y no excluyó una operación militar contra su enemigo jurado.

"Lo que se cerró en Ginebra no es un acuerdo histórico, sino un error histórico", declaró el primer ministro israelí al abrir el consejo de ministros semanal en Jerusalén, refiriéndose al acuerdo entre las grandes potencias e Irán.

El primer ministro reiteró que "Israel no está atado por este acuerdo" e insistió en que "el régimen iraní se ha comprometido a destruir Israel", oficiosamente la única potencia nuclear de Oriente Medio.

"Israel tiene el derecho y el deber de defenderse frente a toda amenaza y en nombre del gobierno proclamo que Israel no permitirá que Irán se dote de capacidades militares nucleares", insistió el mandatario.

Desde hace meses, Netanyahu ha venido planteando condiciones muy estrictas para cualquier acuerdo con Irán. En las últimas semanas desarrolló una ofensiva diplomática contra la administración de Barack Obama, a la que acusó de querer hacer muchas concesiones a Teherán.

En septiembre, Netanyahu formuló cuatro criterios que, según él, permitían garantizar que Irán detenía su programa nuclear: la interrupción total de la producción de uranio enriquecido, el traslado del uranio ya enriquecido en Irán al extranjero, el cierre de la central subterránea de enriquecimiento de Fordo y la detención de la producción de plutonio.

Según los medios israelíes, el acuerdo de Ginebra no satisface ninguno de estos criterios.

En un comunicado publicado horas después de que se alcanzara el acuerdo, la oficina de Netanyahu afirmó que "es un mal acuerdo, que ofrece a Irán lo que quería: el levantamiento parcial de las sanciones y el mantenimiento de una parte esencial de su programa nuclear".

"El acuerdo permite a Irán seguir enriqueciendo uranio, deja en su estado las centrifugadoras y le permite producir materiales fisibles para un arma atómica", añadió el comunicado en el que se lamenta que "no logró tampoco el desmantelamiento de la central de Arak", en el noroeste de Irán.

Sin embargo, varios expertos israelíes animaron al gobierno de Netanyahu a matizar sus críticas.

Ephraim Halevy, un ex responsable del Mosad (servicios de inteligencia israelíes), afirmó que es "inocente pensar que se podía obligar a Irán a desmantelar todas sus centrifugadoras".

"Además, el acuerdo de Ginebra prevé un control sin precedentes de las instalaciones nucleares iraníes", añadió.

El general Amos Yadlin, ex responsable de los servicios de inteligencia militares, señaló que si no se hubiese firmado ningún acuerdo en Ginebra "Irán habría continuado desarrollando su programa nuclear".

Yadlin y Halevy son partidarios de una "coordinación con Estados Unidos" y no de un enfrentamiento.

El secretario de Estado norteamericano, John Kerry, intentó previamente tranquilizar a Israel.

"Este acuerdo completo hará que el mundo sea más seguro (...) e Israel más seguro, nuestros socios en la región más seguros", dijo desde Ginebra.

Sin embargo, Netanyahu respondió que "el mundo se ha vuelto más peligroso, porque el régimen más peligroso del mundo ha dado un paso significativo hacia la adquisición del arma más peligrosa del mundo".

El ministro de Relaciones Exteriores israelí y jefe del partido ultranacionalista Israel Beitenu, Avigdor Lieberman, dijo que "todas las opciones están sobre la mesa" al ser preguntado sobre un eventual ataque de Israel contra Irán.

El ministro de Economía israelí, Naftali Bennett, dirigente del partido nacionalista religioso Hogar Judío, declaró que "Israel no está vinculado al acuerdo de Ginebra. Irán amenaza a Israel e Israel tiene derecho a defenderse".

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