No saben qué hacer con Saddam
Mientras Saddam Hussein continúa detenido y custodiado «en un lugar seguro», Occidente se debate respecto de cuál será el camino correcto para juzgarlo por sus crímenes. Ayer, George W. Bush adelantó que está dispuesto a «trabajar con los iraquíes» para que el juicio admita el escrutinio internacional, aunque luego, «siempre que se trate de un proceso justo». En cambio, Tony Blair adelantó que Gran Bretaña no integrará ningún tribunal que especule con la aplicación de la pena de muerte. Lejos de mermar con la detención de Saddam, la violencia escaló ayer sobre Irak: se registraron 9 muertes en enfrentamientos con la guerrilla. Desde París, el gobierno francés (opositor a la invasión) se manifestó dispuesto a participar en la reconstrucción de Irak y adelantó que perdonará parte de la deuda que mantiene con Francia el país petrolero.
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Mujeres chiítas celebraron la caída de Saddam Hussein exhibiendo sus armas en Najaf. No obstante, se cree que la resistencia recrudecerá atentados. «El mundo está mejor sin usted», festejó George W. Bush en un mensaje.
El presidente estadounidense señaló asimismo que los Estados Unidos, Francia y Alemania pueden trabajar juntos, aunque tengan desacuerdos sobre Irak, pero defendió excluirlos de los contratos de reconstrucción del país.
«Necesitábamos enfrentar las amenazas emergentes y enfrentarlas de una manera que torne a los Estados Unidos en un lugar más seguro. Y ellos no lo vieron así, no estuvieron de acuerdo con ese punto de vista. Puedo entender eso, y ahora estamos tendiéndoles la mano», dijo Bush. «Pero la idea de gastar el dinero de los contribuyentes en compañías que no participaron en la ofensiva inicial simplemente era algo que no iba a hacer», y los estadounidenses también lo entienden así, añadió.
Más tarde, un funcionario del Departamento de Estado norteamericano que pidió el anonimato dijo que Washington no tendría objeciones en que el tribunal que establezcan los iraquíes para juzgar a Saddam Hussein lo condene a la pena de muerte, siempre y cuando eso sea tras un proceso «justo».
«Lo que queremos es que haya un juicio justo, transparente y creíble» contra el ex dictador y que lo lleven adelante los propios iraquíes.
«Si ése es el caso, nos contentaremos con la pena que ellos consideren apropiada», respondió en referencia a una eventual condena a la pena de muerte.
En cambio, Gran Bretaña, el más firme aliado de los Estados Unidos en la guerra en Irak, aseguró que no participará en ningún juicio a Saddam Hussein que pueda conducir a su ejecución.
• Aceptación
Pero Londres -que abolió la pena capital hace 40 años- también aclaró que aceptaría, aunque con renuencia, la sentencia de muerte para el ex presidente capturado si eso era lo que determinaba un tribunal iraquí.
«El Reino Unido está contra la pena de muerte», dijo Jeremy Greenstock, el enviado de Gran Bretaña para Irak.
«Por eso no participaríamos en un tribunal o un proceso que tuviera la pena de muerte como uno de sus castigos», agregó. El secretario general de la ONU, Kofi Annan, también se mostró como un firme opositor a la pena de muerte. «No voy a cambiar mi punto de vista ahora y apoyar la pena de muerte», dijo.




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