18 de abril 2008 - 00:00

"No soy de izquierda ni de derecha. Eso facilita el consenso"

Fernando Lugo
Fernando Lugo
Asunción (enviada especial) - Fernando Lugo es el ex obispo católico que logró unir detrás de su candidatura a la presidencia del Paraguay a un amplísimo y variopinto frente electoral, la Alianza Patriótica para el Cambio, que abarca tanto a los liberales del tradicional Partido Liberal Radical Auténtico como a varias fuerzas de izquierda. Lugo recibió ayer a Ambito Financiero bien temprano, en el último día de campaña, en su casa de Lambaré, Gran Asunción, a unos 30 minutos del centro de la capital, un agradable y tranquilo barrio residencial. El religioso, de 56 años, estaba vestido de sport y calzaba sandalias franciscanas. Se define como una persona de centro y dice que ésa es la razón por la cual pudo unir a gente tan dispar. Y no descarta volver al sacerdocio después de cumplir su mandato, si el Vaticano se lo permite.

Periodista: Luego de este tiempo de campaña, ¿cómo evalúa la decisión que tomó de ingresar a la política? ¿Está arrepentido?

Fernando Lugo: Mucha gentese extraña porque es un poco raro que un obispo renuncie para dedicarse a la política, pero el fin es conseguir las grandes reivindicaciones de la dignidad humana, sobre todo de la gente del campo. Me tocó vivir once años en la zona más pobre del país, una zona lacerada por la exclusión y pienso que la política es una herramienta buena, sana. Pío XI decía que la política es la expresión más sublime del amor, de la caridad. Y bueno, siempre hay nostalgias, pero hay que afrontar el presente por la confianza que la ciudadanía ha depositado en mí, en la Alianza, y queremos seguir con ellos, no defraudar la confianza que la mayoría de los paraguayos está depositando en nosotros.

P.: ¿Cómo interpreta las denuncias que el presidente Nicanor Duarte Frutos acerca de que su fuerza está preparando actos de violencia para el domingo?

F.L.: Es desesperación. Luego de 60 años el partido (Colorado) deja de ser gobierno, la historia no se lo perdonará, pero yo creo que es el precio que tienen que pagar aquellos que no han hecho bien sus deberes. Duarte generó mucha expectativa, como político joven, pero no renovó su partido, no se comunicó bien con las bases, dividió el partido, siguió practicando el fraude. Es más desesperación que otra cosa, porque si fuera cierto lo que denuncia yo tendría que estar en la cárcel. No existe nada, ni siquiera indicios de todo lo que dicen.

P.: Sus planes de gobierno descansan bastante en la posibilidad de renegociar con la Argentina y especialmente Brasil los tratados binacionales energéticos. ¿Cree que lo logrará?

F.L.: El tema es el precio de la energía. Yo creo que sí, creo que ante la racionalidad y la Justicia no se puede esquivar esta gran responsabilidad histórica en la región. Nuestra fundamentación es que tanto el Tratado de Yacyretá como el de Itaipú, que data del año 73, se han firmado bajo regímenes dictatoriales, sin mucha libertad. Yo creo que Paraguay es un país que tiene energía de sobra en la región. Si no me equivoco, el verano pasado la Argentina perdió 4.000 millones de dólares por déficit de energía y creo que esta reserva de energía el país la tiene que saber negociar y vender a precio de mercado y no a precio de costo como ahora.

P.: Usted ha dicho que no es de derecha ni de izquierda y ha convocado a la unidad nacional, pero en la alianza que encabeza hay gente que sí es de derecha y otra que sí es de izquierda. ¿Podrá prevalecer la unidad?

F.L.: El eje siempre está en el centro. A mí me llaman « bisagra» porque supe unir a la oposición paraguaya. No es un ejercicio fácil cuando en la política no existe mucha racionalidad. Yo creo que es una ventaja que tengo, el no ser ni de izquierda ni de derecha, sino que me ubico en el centro como el ojal del poncho, como se dice en guaraní. Eso facilita mucho la tarea de aglutinar iniciativas y consensuar ideas sobre todo porque nuestro programa de gobierno es consensuado, nacido de las bases, en una gran consulta popular a través de cerca de seiscientas reuniones que hemos tenido en todo el país con los diferentes sectores.

P.: ¿Es posible una reforma agraria en Paraguay?

F.L.: No va a ser a corto plazo. En los últimos 25 años se repartieron once millones de hectáreas de tierra a los campesinos, pero eso no fue acompañado de asistencia técnica, crediticia ni de servicios básicos ni de plan de plantaciones ni de comercialización. Creo que no tenemos ni siquieraun catastro nacional de propiedades. La tenencia de la tierra es muy escandalosa en Paraguay. Llegó el momento en que los diferentes estamentos de la sociedad se sienten a una mesa y digan éste es el país que queremos, ésta la reforma agraria consensuada que queremos, sin trauma, sin violencia.

P.: ¿Cómo le dice la gente en la calle? ¿Padre?

F.L.: De todo, pero últimamente lo que más me dicen es presidente...

Dejá tu comentario

Te puede interesar