Noruega: el autor de la masacre reconoció haber disparado pero "no se siente culpable"
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El terrorista, Anders Behring Breivik, llegó a los tribunales de Oslo en una camioneta policial.
El fiscal Christian Hatlo indicó que el arrestado se mostró "calmado" en todo momento, "totalmente impasible ante lo que ha sucedido" y que preguntó por qué no se había permitido el acceso a los periodistas.
Tras tomarle testimonio, el juez dictó prisión provisional en completo aislamiento -sin recibir cartas, visitas o conceder entrevistas- hasta el 22 de agosto, y al menos otras cuatro semanas de prisión preventiva normal, hasta el 26 de septiembre, aunque esta podría prorrogarse.
Mientras tanto, siguen arreciando las críticas a la policía por la gestión de la crisis, que tachan de descoordinada, un asunto que las fuerzas de seguridad niegan, pese a haber anunciado la puesta en marcha de una investigación interna.
El propio director de la Policía, Øystein Mæland, argumentó en una rueda de prensa que "el viernes había confusión en Utøya" y que "quizá" por eso algunos cuerpos fueron contados "más de una vez".
No obstante, justificó la difusión de aquel balance con más de 80 fallecidos en la isla, porque los medios estaban publicando unas cifras muy inferiores.
"Sentimos que los números hayan sido un poco más elevados", apostilló Mæland. Por último, afirmó que una vez que concluya la investigación policial por el doble atentado, las fuerzas de seguridad iniciarán una investigación interna para estudiar si hubo acciones "que pudieron haberse llevado a cabo mejor".
Por su parte, otro responsable de la policía reiteró en esta misma comparecencia que los agentes "llegaron a la isla tan rápido como pudieron" y trató de restar importancia a la polémica sobre la decisión de las fuerzas de seguridad de acercarse a la isla por tierra y mar en lugar de recurrir a un helicóptero.
Según las actuales reconstrucciones de los hechos, Breivik dispuso de alrededor de una hora para tirotear indiscriminadamente a los participantes del campamento de las juventudes socialdemócratas, que se saldó con la muerte de 68 personas, en su mayoría menores de 20 años, antes de que la policía le redujese.
El pueblo noruego, conformado por apenas cinco millones de habitantes, siguió mostrando hoy, tres días después de los atentados, su conmoción y su apoyo a todos los damnificados por "la peor tragedia nacional desde la II Guerra Mundial", según el primer ministro, Jens Stoltenberg.
La familia real y gran parte del Ejecutivo noruego encabezaron a mediodía un minuto de silencio que paralizó el país escandinavo, y más de 100.000 personas participaron por la tarde en un emotivo acto en memoria de las víctimas.
"Hemos decidido responder al odio con unidad. Hemos elegido movilizarnos en pro de nuestros valores. Noruega es un país en luto. Recordamos a todos los que han sufrido pérdidas, desapariciones, y todos los que han hecho un esfuerzo heroico", afirmó el príncipe Haakon desde el Ayuntamiento de Oslo.



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