17 de mayo 2006 - 00:00

Nueva jornada violenta en San Pablo pese a negociaciones: otros 26 muertos

Al menos 26 personas murieron esta madrugada en enfrentamientos directos con la policía y presuntos nuevos ataques del crimen organizado en el Estado San Pablo, informó la policía.

Con datos preliminares de la policía militar, Globo News consignó que de los 26 muertos, 16 "son sospechosos de estar involucrados con el crimen organizado".

Otras diez personas fallecieron "víctimas de matanzas perpetradas por personas no identificadas" hasta el momento.

Según la información policial, durante la madrugada fueron registrados al menos tres ataques en el Estado de San Pablo.

Los ataques alcanzaron a un edificio de Sabes, empresa distribuidora de agua, en la zona este de la capital paulista; a la prefectura de Osasco, Gran San Pablo, y contra una escuela municipal, en la zona norte de la ciudad.

Los nuevos episodios de violencia tuvieron lugar un día después de que la secretaría de Seguridad Pública difundió el balance final de los cuatro días de ataques a blancos policiales y civiles que derivaron en la muerte de 115 personas.

El presidente brasileño, Luiz Lula da Silva, afirmó hoy que la violencia desatada en el Estado de San Pablo es "resultado de la falta de inversiones en educación" durante las últimas tras décadas.

"Si hubiéramos invertido en educación en los años 70, 80 y 90, muchos de esos jóvenes presos estarían trabajando, dando clases o estudiando", dijo el presidente sobre los ataques atribuidos al Primer Comando de la Capital (PCC).

"Este fin de semana todos los brasileños fuimos tomados por sorpresa por bandidos que, desde las prisiones, mandaban a otros bandidos matar a personas de bien y policías", destacó.

"San Pablo, el mayor Estado brasileño, quedó en pánico", enfatizó Lula da Silva, en un fuerte discurso durante la reapetura de un hospital en Ceres, interior del Estado de Goiás.

El presidente afirmó que para contener el crimen organizado no tienen sentido el "bloqueo" de teléfonos (celulares, ndr) ni la pena de muerte". "La verdad es que esas personas (presos, ndr), todos ellos, la mayoría jóvenes, en la década del 80 eran niños de cuatro años.

No se han cuidado a nuestros niños y adolescentes", subrayó. Como en otras ocasiones, Lula da Silva reiteró que "es mucho más lucrativo para el país invertir en educación que gastar en cárceles e institutos de rehabilitación".

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