Obama pidió a China respetar las reglas del sistema económico mundial

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El presidente estadounidense, Barack Obama, destacó la necesidad de que China siga las mismas normas comerciales que el resto del mundo y reafirmó su deseo de profundizar las relaciones entre Washington y Pekín, durante una recepción en la Casa Blanca para el vicepresidente chino, Xi Jinping, quien será el próximo número uno del gigante asiático.

"Hemos intentado enfatizar que, ante el extraordinario desarrollo de China en las últimas dos décadas, la expansión del poder y la prosperidad vienen también acompañadas de mayores responsabilidades", dijo Obama.

"Trabajaremos con China para garantizar que todos lo hacen con las mismas normas en un sistema económico mundial". Washington recrimina sobre todo a los chinos de mantener artificialmente baja su moneda para facilitar la exportación. Entre las reglas que todos deben respetar está la de "asegurar que haya un intercambio comercial equilibrado no sólo entre Estados Unidos y China sino también en el resto del mundo", dijo Obama.

Por su parte, Xi, que asumirá en noviembre la sucesión de Hu Jintao, dijo que el objetivo de su visita de cuatro días a Washington es "promover la creación de una alianza de cooperación sobre la base del respeto y las ventajas mutuas". Además, quiere contribuir a una profundización del entendimiento mutuo y la amistad entre los pueblos.

Obama destacó la creciente importancia de la relación entre las dos potencias en cuestiones económicas, entre otras, en un momento en que vuelve la atención a la región Asia Pacífico.

El líder estadounidense enfatizó también el continuado compromiso estadounidense con el respeto de los derechos humanos en China.

La visita del vicepresidente chino se considera sobre todo en Estados Unidos una buena oportunidad para conocer al futuro mandatario de la economía de mayor crecimiento mundial.

Las tensiones entre Estados Unidos y China se remontan a varias décadas. Washington critica el abuso a los derechos humanos y ve con preocupación el fortalecimiento militar del país. Recientemente Obama había anunciado que quería desplazar fuerzas armadas estadounidenses de Europa a Asia. Pero sobre todo, el gobierno estadounidense se queja de la dificultad de acceso a los mercados chinos.

El veto de China junto con Rusia a una resolución del Consejo de Seguridad de la ONU contra Siria también causó malestar en Washington. Por su parte, antes de su viaje, Xi había afirmado en una entrevista al "Washington Post" que aún había diferencias.
Previamente, Xi se reunió con el vicepresidente estadounidense, Joe Biden, y la secretaria de Estado Hillary Clinton.

Biden calificó las relaciones sino-estadounidenses como las más importantes del mundo, aunque subrayó que seguramente seguirá habiendo diferencias. Para él, es un signo de la fortaleza y madurez "que estemos en situación de hablar abiertamente sobre las diferencias". El vicepresidente chino hará además una visita al estado de Iowa, donde ya había estado en 1985.

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