Olmert, más cerca de la renuncia

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Los llamamientos a la dimisión del primer ministro de Israel, Ehud Olmert, se multiplicaron ayer tras las severas críticas emitidas en su contra en el informe de la comisión que estudió los errores cometidos en la guerra contra Hizbollah en el Líbano en 2006.

La oleada de acusaciones es tan fuerte que no se alzó ni una sola voz para apoyar al jefe del gobierno desde la publicación del informe, el lunes, exceptuando la suya, así como las de sus abogados y allegados.

«Existe una mayoría de diputados de Kadima que apoya los llamamientos a la dimisión», afirmó un alto responsable del Kadima («Adelante»), el partido de Olmert, solicitando permanecer en el anonimato.

El jefe del grupo parlamentario de Kadima, Avigdor Itzhaky, aseguró que no hay «ningún intento de echar a Olmert», pero, más allá de las formalidades, hasta la número dos del gobierno, la canciller Tzipi Livni, abogó en privado por un recambio de primer ministro. «Olmert debe irse», dijo la funcionaria, que podría así asumir el poder, según una cita del Canal 10.

En tanto, otros miembros del partido centrista, incluidos ministros, insinuaron que instarán a Olmert a dejar el poder, lo que podría precipitarse mañana en una reunión especial del grupo parlamentario y en la sesión convocada por el pleno de la Legislatura para analizar la crisis.

  • Efecto dominó

    Por si todo esto fuera poco, un ministro sin cartera, Eytan Cabel, también secretario general del Partido Laborista, anunció ayer que dejará el gobierno. Se trata de una partida que, según un analista, podría desencadenar un «efecto dominó».

    Una encuesta difundida el lunes a la noche por la radio pública confirmó que casi 70% de las personas interrogadas quiere la renuncia de Olmert, contra 15% que considera que debe permanecer en el cargo.

    Olmert fue acusado de «grave fracaso» por la comisión presidida por el juez Eliahu Winograd.

    Las conclusiones del informe, más duras de lo que revelaban las filtraciones de días precedentes en la prensa, acusan también duramente al ministro de Defensa, Amir Peretz, y al ex jefe del Estado Mayor Dan Halutz, que renunció en enero.

    Una gran manifestación llamando a la renuncia del primer ministro y de Amir Peretz está prevista para mañana en Tel Aviv, convocada fundamentalmente por organizaciones de izquierda y de derecha, por asociaciones de miembros de la reserva y por familias de unos 160 soldados y civiles muertos el año pasado en el Líbano.

    Olmert, al igual que Peretz, ha dicho que no pretende renunciar. «No sería oportuno que dimita y yo no tengo la intención de hacerlo», anunció el lunes.

    El grupo libanés Hizbollah (Partido de Dios) dijo ayer que el informe Winograd es la mejor prueba de su victoria contra Israel en la guerra que disputaron el año pasado.

    El juez Eliahu Winograd declaró el lunes que Olmert es culpable de un «fracaso severo en el ejercicio de su juicio».

    «La responsabilidad recae sobre el primer ministro, el ministro de Defensa y el ex jefe de Estado Mayor», afirmó Winograd, poco después de haber entregado el informe a Olmert y Peretz.

    «El primer ministro tomó su decisión (de declarar la guerra a Hizbollah) de prisa y corriendo, pese al hecho de que no se le había presentado ningún plan militar detallado y que él tampoco lo había pedido», agregó el juez.

    Winograd también reprochó a Olmert no haber realizado las «necesarias consultas» fuera del ejército y «no haber tenido en cuenta suficientemente las reservas políticas que le fueron presentadas antes de su decisión del 12 de julio», el día en que Israel lanzó su ofensiva en el sur del Líbano.
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