5 de mayo 2003 - 00:00

ONU teme una crisis humanista en Irak

Bagdad (AFP, ANSA, EFE) - Las dificultades de la reconstrucción de Irak seguían acumulándose ayer para Washington, que planea sustituir las actuales tropas de la coalición por una fuerza de estabilización internacional, mientras la ONU manifestaba su inquietud por el riesgo de una catástrofe humanitaria en el país.

El nuevo coordinador humanitario de la ONU para Irak, Ramiro Lopes da Silva, advirtió que persisten «las condiciones para una catástrofe humanitaria».

Entretanto, Washington reiteró advertencias a Siria de que enfrentará «consecuencias» si muestra mala voluntad en el proceso de paz entre Israel y los palestinos, a través de declaraciones del secretario de Estado Colin Powell, que regresó de una breve gira por Europa y Medio Oriente, con una escala en Damasco.

En Irak, los casi 500 civiles y militares norteamericanos de la Oficina de Reconstrucción y de Ayuda Humanitaria intentan reconstruir el país pese a los incidentes, la interrupción casi total de los servicios públicos, las muestras de hostilidad contra la presencia norteamericana y los llamados en pos de la islamización del país.

Varios iraquíes dispararon contra soldados norteamericanos el sábado en Faluja, al oeste de Bagdad, y cerca de Samawah, al sur de la capital, sin causar heridos, anunció ayer en un comunicado el mando central estadounidense (CentCom) en Qatar.

Ayer en Bagdad un equipo de militares norteamericanos distribuyó una «proclama para el pueblo de Irak», firmada por el general David McKiernan, que solicita «la suspensión inmediata de todas las actividades criminales» como las represalias, los saqueos o los ataques contra las fuerzas de la coalición.

•Control religioso

En Sadr-City, el humilde suburbio chiíta de Bagdad donde no se advierte ninguna presencia estadounidense, los religiosos tomaron el control de los hospitales.

En Basora (sur), la ONU instaló ayer una representación permanente.

Washington contempla dividir a Irak en tres sectores, cada cual con una comandancia propia: estadounidense en la región de Bagdad, británica en el Sur, y una tercera bajo autoridad polaca.

El presidente polaco, Aleksander Kwasniewski, indicó que Polonia podría «administrar el Norte», donde serían movilizados entre 1.500 y 2.000 soldados. Seis países (Italia, España, Dinamarca, Bulgaria, Holanda y Ucrania) estarían dispuestos a enviar tropas, según un responsable norteamericano que solicitó el anonimato.

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