Jerusalén (EFE, AFP, Reuters) - El primer ministro israelí, Ariel Sharon, deberá someterse a una angioplastia dentro de dos o tres semanas, noticia que se convirtió en uno de los principales asuntos de debate con vistas a las elecciones del próximo 28 de marzo.
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«En lugar de que los médicos expongan al público las cavidades del corazón de Sharon, lo que debería hacer el primer ministro es exponer al electorado su plan de paz», dijo con cinismo el pacifista Yosi Beilin en respuesta a la desclasificación de su historial médico en una conferencia de prensa sin precedentes en la política israelí. Y es que los médicos que tratan a Sharon tenían como principal objetivo disipar los rumores sobre su supuestamente deteriorado estado de salud y las posibles consecuencias de la angioplastia a la que debe someterse.
Sharon deberá ser intervenido con catéter porque sufre una pequeña perforación en una de las cavidades del corazón, una lesión de nacimiento que, según los médicos, fue la causante del leve infarto cerebral que sufrió la semana pasada.
«No hay ningún daño en el cerebro, y el primer ministro se encuentra en el mismo estado que el día anterior a su hospitalización», aseguró el médico Tamir Ben Hur.
La extensa información facilitada sobre el estado de salud del premier fue calificada de «manipulación» por Mijael Eitan, diputado del derechista partido Likud, que lideró Sharon hasta que recientemente lo abandonó para formar el movimiento centrista Kadima, con el que concurre a las elecciones del próximo 28 de marzo, en las que se perfila como vencedor, según los sondeos. Eitan exigió una valoración neurológica sobre el daño causado a las capacidades mentales de Sharon. «La opinión pública debe estar segura de que las decisiones importantes son tomadas por el primer ministro, y no por su hijo Omri o su asesor Dov Weissglas», dijo Eitan.
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