Otro ataque en una escuela horroriza a China: un hombre apuñaló a 29 chicos y a tres adultos
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Decenas de personas se reunieron afuera de la escuela luego de la tragedia.
Fotos colgadas en varios sitios web chinos mostraban a decenas de personas reunidas afuera de la escuela.
El ataque es el último en una ola de violencia que evidencia de manera dramática el alza de la criminalidad que vive China, en el marco de sus grandes transformaciones económicas y sociales.
La víspera, un ex maestro que se encontraba en licencia médica por problemas mentales hirió a 16 niños y a otro maestro en una escuela primaria de Leizhou, en la provincia meridional de Guangdong.
El hombre, Chen Kangbing, fue arrestado tras saltar al vacío desde el edificio escolar, en un aparente intento de suicido, indicó la prensa oficial.
Todos los heridos de ese ataque se encuentran en condición estable.
El ataque de Chen fue cometido el mismo día de la ejecución, en la provincia vecina de Fujian, de un hombre condenado a muerte por haber matado a ocho escolares un mes antes.
Zheng Minsheng, un ex médico de 42 años, había apuñalado a los niños el 23 de marzo, frustrado por los fracasos en su vida profesional y afectiva.
Antiguos males como la corrupción, el crimen y el abuso de drogas reaparecieron en China a medida que se fueron relajando los controles sociales que acompañaron la transición de una economía controlada por el Estado a una capitalista.
Varios estudios recientes señalan un aumento en el número de problemas mentales, con frecuencia asociados al estrés psicológico que crece a medida que la sociedad evoluciona con rapidez y que desaparecen las ayudas sociales que solían ser vitalicias.
Además de los ataques escolares, en los últimos meses China se vio sacudida por otras matanzas.
Hace una semana, la prensa oficial indicó que el cantante gay Zhou Youping había sido arrestado en la provincia central de Hunan tras haber supuestamente matado a seis hombres que participaban en juegos sadomasoquistas.
En febrero otro hombre, Chen Ruilong, fue condenado a muerte en la provincia de Jiangxi por el asesinato de 13 personas, incluidos tres policías, a lo largo de una década.
A pesar de que los niveles de violencia aumentaron, las estrictas leyes sobre el porte de armas evitaron que el balance de muertos en este tipo de ataques alcance los números de algunos países occidentales.




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