Rio de Janeiro (ANSA, AFP, EFE) - El ministro de Hacienda brasileño, Antonio Palocci, salió ayer a defenderse de las críticas, fundamentalmente surgidas del propio gobierno, a su política económica ortodoxa y afirmó que no piensa ceder a las presiones para reducir las tasas de interés.
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«A la gente le gusta hablar mal del remedio y no de la enfermedad. Parece que al gobierno le gustara tener altas tasas de interés. Pero estamos ante una grave enfermedad, que es la inflación», dijo Palocci ayer por la mañana en una entrevista difundida en la red Globo. El ministro de Hacienda recordó que «en el último trimestre del año pasado, la inflación proyectada para el año superaba 30%», al justificar la decisión del Banco Central de mantener la tasa de interés de referencia en 26,5% anual, el nivel más alto de los últimos cuatro años.
Palocci descartó que las críticas a la decisión de mantener altas tasas de interés vayan a provocar cambios en la política económica. «Con críticas o no -dijo Palocci-, vamos a continuar en nuestro rumbo. Desde la elección dijimos que no vamos a provocar una burbuja de crecimiento con inflación para agradar. Brasil ya creció con inflación alta y después vino el desastre. No vamos a cometer el mismo error.» Palocci se refirió en particular a las críticas del vicepresidente, José Alencar, que puso en duda la «competencia» del Banco Central al mantener altas las tasas de interés. El principal operador político de Lula, el jefe de la Casa Civil, José Dirceu, admitió el viernes último que tanto las tasas como el compromiso que el gobierno asumió ante el Fondo Monetario Internacional de cerrar el año con un superávit fiscal equivalente a 4,25% del PBI están inhibiendo el crecimiento económico.
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