El Papa Benedicto XVI ayer, durante su primera audiencia en el Vaticano. Por primera vez, se dirigió a los fieles en español.
Ciudad del Vaticano (AFP,ANSA,EFE,Reuters) --En su primera audiencia pública, celebrada ayer en la Plaza San Pedro en un clima festivo, el Papa Benedicto XVI comenzó a acercarse a las multitudes, hablando en español y manifestando su alegría. «Saludo a los peregrinos españoles y a la Estudiantina del instituto católico La Paz de Querétaro, en México, así como a los demás fieles venidos de España y América latina, y a cuantos están unidos a través de la radio o la televisión», dijo en español.
El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.
El saludo fue especialmente ovacionado y bien recibido, sobre todo después de que en la audiencia del pasado sábado con la prensa acreditada ante la Santa Sede se le olvidó hablar en español, la lengua de la mitad de los católicos del mundo.
El primer Pontífice alemán de la historia reciente, elegido el pasado 19 de abril, comenzó a demostrar una mayor soltura y capacidad de comunicación con los miles de peregrinos, una virtud que había exhibido en contadas ocasiones durante el cuarto de siglo como severo guardián de la doctrina de la Iglesia.
Evidentemente satisfecho y emocionado por los cantos de los latinoamericanos, que daban un ambiente cálido y alegre a la audiencia, Benedicto XVI hizo un resumen de la catequesis en varias lenguas, entre ellas francés, inglés y alemán, su idioma materno, y explicó en español las razones por la que eligió el nombre de Benedicto.
«Al reanudar las audiencias de los miércoles, quiero referirme al nombre elegido como obispo de Roma y pastor de la Iglesia Universal. He tomado el nombre de Benedicto XVI en relación con el Papa Benedicto XV, un valiente y auténtico profeta de paz ante el drama de la Primera Guerra Mundial», dijo en español.
Con un fuerte acento alemán dijo que Benedicto XV se puso «al servicio de la reconciliación y armonía entre los hombres y los pueblos, porque el gran bien de la paz es sobre todo un don de Dios, que hemos de defender y construir entre todos», agregó. Sus palabras fueron aplaudidas de nuevo por los cerca de 15.000 peregrinos, entre ellos alemanes, suizos, austríacos, españoles y latinoamericanos, que lo interrumpieron entonando la célebre canción «Cielito lindo».
Bajo un cielo celeste y un sol primaveral, Benedicto XVI llegó a la plaza a bordo de un papamóvil blanco descapotable saludando y bendiciendo a los presentes.
Dejá tu comentario