Para España los problemas de la UE también son financieros
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El presidente del Gobierno calificó su posición de "exigente pero constructiva", insistió en que en este momento ve difícil el acuerdo, pero dijo que sería posible lograrlo con "voluntad política" en el Consejo Europeo de los próximos 16 y 17 de junio en Bruselas.
Zapatero garantizó que España tiene la mejor disposición para ello, pero señaló que el país tiene la obligación de tener unas perspectivas financieras que le permitan seguir siendo "claramente receptor de fondos, y, por tanto -precisó-, receptor de solidaridad y cohesión de la UE".
Una ayuda que permita a España mantener un alto ritmo de crecimiento económico, creación de empleo y avance en infraestructuras y situarse a la cabeza en investigación, desarrollo y nuevas tecnologías.
Al respecto, dijo que España ya está haciendo un esfuerzo en sus presupuestos para aumentar las dotaciones dirigidas a este último ámbito, consideró que también lo está haciendo el sector privado e instó a conseguir una "unión perfecta" entre ambos esfuerzos.
Zapatero aseguró que el presidente de turno de la UE escuchó y atendió los argumentos que le expuso.
Al pedirle más concreción sobre los compromisos que haya podido contraer Juncker con él, instó a dejar trabajar al presidente de turno del Consejo porque está realizando un buen trabajo, al igual que recordó que ya hizo cuando dirigió las negociaciones del pacto de estabilidad de la UE.
La actual negociación reconoció que es más complicada, pero aseguró tener mucha confianza en Juncker y en su capacidad política de "aunar voluntades".
El presidente del Gobierno español reconoció que cuestiones como el adelanto de las elecciones en Alemania o el resultado del referéndum francés pueden influir en las negociaciones de las perspectivas financieras porque, "sin duda, los elementos políticos de cada país siempre están presentes".
Pero confió en que también esté presente el interés general de Europa, al igual que recordó que ha ocurrido en otras ocasiones.
El jefe del Gobierno expuso también a Juncker que, para España, es "esencial y fundamental" el reconocimiento y dotación adecuada en el próximo presupuestos de la UE de las regiones ultraperiféricas, una cuestión ante la que aseguró que el primer ministro luxemburgués también fue receptivo.
Zapatero dijo que él y Juncker coinciden en que tras el referéndum francés debe continuar el proceso de ratificación de la Constitución Europea y reconocen las dificultades que representa el "no" a la Constitución en Francia.
Sin embargo, señaló que los dos confían en el futuro porque la construcción europea siempre ha superado los problemas.
Respecto a la posibilidad de que el Reino Unido pueda modificar la intención de convocar un referéndum sobre la Constitución tras la consulta en Francia, Zapatero se limitó a señalar que hay que cumplir con los tiempos establecidos en el Tratado constitucional y "cada país tiene libertad de decir cuándo y cómo".



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