5 de junio 2008 - 00:00

Peleas diluyeron el fondo de Brasil

La creación de un fondo soberano es, para un ministrode Economía, uno de los 'non plus ultra' de su carrera. Aunque no fue tan así para Guido Mantega, ministro de Hacienda de Brasil, cuando el viernes pasado, después de casi ocho meses de fuerte debate dentro y fuera del gobierno, pudo anunciar el Fondo Soberano de Brasil (FSB).

«Es un híbrido» tuvo que admitir Mantega, «que tendrá una actuación fiscal y anticíclica». Una explicación, apenas, para justificar el alejamiento del modelo clásico de ' sovereign wealth fund' (fondo de riqueza soberano) buscado por el ministro desde octubre: de tradicional instrumento para invertir en activos financieros del exterior pasó a ser un vehículo para enfriar la economía y amarrar el índice inflacionario. Es que si bien el fondo llega en medio de la euforia por el 'investment grade', reservas que superan los u$s 200.000 millones y cumplimiento de la meta de superávit primario, la inflación ya supera 4,5% estimado para 2008.

El fondo Brasil, al que ya llaman «fondo de reserva» o «superávit de ahorro soberano», es un hábil pergeño del gobierno, un «stopper» para interceptar posibles desvíos de recursos hacia gastos del sector público (algo que significaría alimentar el consumo interno y consecuentemente, una mayor inflación). Por eso es que se anunció en simultáneo con la elevación de la meta de superávit primario de 3,8% a 4,3% del PBI. Y a través de una «pata» principal, el Fondo Fiscal de Inversión y Estabilización (FFIE). El doble anuncio maquilla una medida de ajuste, que planteada sin la fachada del fondo soberano, habría traído una tormenta política en Brasil. Además, esta iniciativa de mayor ahorro, que en dólares implica pasar de 62.000 a 70.000 millones de superávit, contribuye a que se engrose un fondo anticíclico y anticrisis para eventuales adversidades económicas, internas o globales.

La prensa brasileña lo calificó de «fondo de la discordia». La discusión entre el ministro Mantega, Henrique Meirelles (presidente del Banco Central) y Luciano Coutinho, titular del BNDES (Banco Nacional de Desarrollo Económico y Social) sobre cómo y con qué finalidad constituir este fondo, trajo varios dolores al gobierno. Mientras que desde Hacienda -y en un principio el BNDES- se quería volcar el exceso de ahorro fiscal a la compra de dólares para financiar después la expansión de compañías brasileñas en el exterior, Meirelles nunca estuvo de acuerdo en la adquisición de divisas norteamericanas (justamente por temor a atizar más la inflación) ni que esos recursos se invirtieran fuera del país.

  • Híbrido

  • El resultado fue el híbrido anunciado por Mantega. Un fondo en reales (y no aplicado a dólares), cuya prioridad será ayudar a combatir la inflación y, en segunda instancia, a que la tasa de interés regulada desde el Banco Central no suba tanto.

    En la discusión se debilitaron tanto el ministro Mantega como su proyecto. Algo que varios analistas se encargan de recalcar, ya que el presidente Luiz Inácio Lula da Silva habría seguido las instrucciones de un equipo «paralelo» de consulta, integrado por los economistas Luiz Gonzaga Belluzo, Joao Paulo dos Reis Velloso, los ex ministros de Hacienda Antonio Delfim Netto y Antonio Palloci ( primera presidencia de Lula), y el influyente senador Aloizio Mercadante (PT).

    Más allá de la posible derrotade Mantega, la pelea por el ajuste económico de Brasil sigue, y rodeó la decisión de ayer del Banco Central sobre el nivel de la tasa Selic. Es que se trata de la variable más políticamente antipática de la guerra contra la inflación, que el 'glamour' del fondo soberano quiere disimular; que Brasil, hoy convertido en un rey Midas, se da a conocer desde una doble pantalla: desde una mitad ostenta sus brillos y oros; desde la otra, los pone a resguardo en un «cofrinho» (alcancía), como calificó Mantega al fondo soberano. Que deberá ser creado por Ley del Congreso.

    Dejá tu comentario

    Te puede interesar