Perú: Fujimori aseguró que volverá a gobernar
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Un seguidor de Fujimori en las inmediaciones del establecimiento
penitenciario. El ex presidente podría afrontar hasta
30 años de prisión por delitos de corrupción y crímenes
de lesa humanidad.
Acerca de los delitos que se le imputan, y por los cuales fue extraditado, el ex gobernante aseguró que no existen pruebas válidas en su contra. «Espero un proceso justo que permita descartar cada una de esas falsas acusaciones maquinadas por los malos políticos y malos administradores», dijo.
«Este proceso ha abierto las puertas de mi retorno a Perú. Mi objetivo en todos estos años ha sido reencontrarme con mi pueblo. Chile fue la última estación antes de volver a casa», manifestó con su tono monocorde, pese a que unos meses antes se había presentado a las elecciones para lograr un escaño en el Parlamento de Japón que le permitiera burlar a la Justicia peruana.
Ayer, a primeras horas de la mañana, una ambulancia llegó al Establecimiento Penitenciario Transitorio Barbadillo, en la sede de la Dirección de Operaciones Especiales de la Policía Nacional (Diroes), donde Fujimori está recluido. Al mediodía, el Ministerio de Justicia reveló que el extraditado está siendo atendido por personal médico de forma permanente al haber mostrado «signos de hipertensión considerados moderados».
El portavoz de Fujimori en Perú, Carlos Raffo, explicó que el ex mandatario se sintió mal durante las nueve horas de viaje desde Chile en un avión que debió hacer dos escalas.
Sin embargo, el jefe del Instituto de Medicina Legal (IML), Luis Bromley, quien visitó al extraditado a su llegada a Lima, aseguró que se encuentra en óptimas condiciones físicas y mentales, aunque agregó que de presentar algún trastorno se tomarían medidas, sin descartar su internación en un hospital, publicó la Web del diario «El Comercio».
Las versiones sobre la hipotética fragilidad de la salud del ex mandatario «generan ciertas suspicacias», puntualizó, por su lado, el director de la Asociación Pro Derechos Humanos (Aprodeh), Francisco Soberón.
Fujimori, que pasó su primera noche en una habitación blindada de unos 15 metros cuadrados, recibió también ayer las visitas de su abogado, César Nakasaki, al igual que él un peruano de origen japonés, y de su hija Keiko.
En cuanto al proceso judicial, se prevé que se inicie en la Diroes, de acuerdo con una norma publicada ayer en la gaceta oficial «El Peruano». No obstante, en tres semanas, el ex gobernante será transferido al Centro Penitenciario Callao Dos, al norte de Lima, que se está habilitando especialmente para recibirlo como único recluso.
En ese sentido, la fiscal peruana Adelaida Bolívar anticipó que a Fujimori «le espera un largo proceso», en el que deberá responder a cargos como las masacres de Barrios Altos y de la Universidad de La Cantuta, perpetradas en los primeros años de su gobierno.




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