Perú: tras semanas de incertidumbre, la izquierda se quedó con la alcaldía de Lima
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Villarán es una mujer de aspecto jovial que se relaciona muy bien con la juventud, de la que salió la gran base de su apoyo.
De este modo, desde el 1 de enero próximo Villarán regirá los destinos de la capital peruana de 8,2 millones de habitantes.
El resultado llega 27 años después de que la izquierda latinoamericana se anotara uno de sus mayores éxitos electorales al ganar la alcaldía de Lima con Alfonso Barrantes, en un contexto pre caída del Muro de Berlín.
Villarán, ex funcionaria de Barrantes, repite ahora el éxito pero en un contexto distinto, al frente de una versión de izquierda a la que presenta como moderna, liberal y respetuosa sin ambigüedades del ordenamiento democrático y la iniciativa privada.
Pero para la elección, Villarán y su joven partido moderado Fuerza Social fueron en alianza con otros grupos izquierdistas, algunos radicales, lo que sirvió para que desde la derecha se le lanzaran furibundos ataques que llegaron al punto de que se le insinuaran vínculos con el terrorismo.
Como candidata, Villarán tuvo que que aclarar repetidamente que no comparte la violencia, que considera superado el estatismo, que discrepa en forma rotunda con el modelo venezolano y que ve a la guerrilla de Colombia como terrorista.
En medio de la "guerra sucia" en su contra, Villarán, que representaba en principio una más de las candidaturas sin aparente posibilidad de triunfo, subió como la espuma en las encuestas.
Para analistas, esa fuerza no necesariamente implica acogida a la izquierda, sino la apuesta por alguien que llega con un perfil fresco y carismático a reemplazar a quienes, como Flores, parecen encarnar al resistido "político tradicional".
La alcaldesa electa fue durante décadas dinámica militante de izquierda radical y notoria activista de los derechos humanos. El tiempo la moderó y ya estaba en el centroizquierda cuando el presidente Valentín Paniagua la tuvo de ministra de la Mujer (2000-2001).
En 2006, fue candidata presidencial por el embrión de FS, pero su votación fue mínima al margen de dejar buena imagen.
Divorciada de un ex parlamentario socialista, madre de tres hijos -uno de ellos un cocinero de prestigio internacional- y abuela, Villarán es una mujer de aspecto jovial que se relaciona muy bien con la juventud, de la que salió la gran base de su apoyo.



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