Pese a todo, siguen las arengas fanáticas en mezquitas de Londres

Mundo

Londres- Los tres jinetes cabalgan al amanecer por los desiertos de Arabia. Cientos de adolescentes bengalíes clavan su mirada en la gran pantalla de video. Tras las épicas imágenes de los albores del Islam aparece una pregunta: «¿Quién es tu héroe?» Y se proyecta una foto de David Beckham. «¿Quién es tu héroe?» Y sale un cantante de rap tragando alcohol. «¿Quién es tu héroe?» Y aparece Keanu Reeves en su postura más Matrix. Siempre la misma pregunta y siempre imágenes y respuestas diferentes, muy occidentales, decadentes... ¿Una plastificada estrella de fútbol? ¿Un estúpido actor de Hollywood?

En esta civilización de falsos ídolos y estrellas hay que buscar héroes para los jóvenes musulmanes de Gran Bretaña. Por eso hace ya meses se ideó la jornada celebrada el sábado último -Héroes del Islam- y por eso la convocatoria no se anuló tras los atentados: «Porque ahora más que nunca debemos dar un mensaje claro a nuestros jóvenes», explica Abu Omar, uno de los responsables.

Escenario del acto: el Centro Islámico de Londres.

Organizador: la Organización de Jóvenes Musulmanes de Gran Bretaña, que recuerda en sus folletos el lema que une a su organización: «Juntos hacia el paraíso».

Cada civilización tiene sus héroes, afirma el video mientras proyecta imágenes de
Gandhi y de Bruce Lee. Y si los indios tienenal pacifista y los chinos al karateca, ¿cuáles deben ser los héroes de los jóvenes islámicos? Los adolescentes escuchan al primer ponente, el jeque Haytham al-Haddad, que explica anécdotas del primo de Mahoma. Lo hace de una manera pedagógica, divertida a ratos, apasionada, fascinante. El padre Alan Green, de la Iglesia de Inglaterra, escucha atento en primera fila: una gota de ecumenismo que no tarda en abandonar amablemente el acto. «La civilización occidental -afirma el jeque a los adolescentes- colapsará por su falta de moralidad.»

• Datos contundentes

Esta batalla por la civilización se libra ahí, en la franja de la adolescencia y la juventud. Los datos del crecimiento de la islamofobia en el Reino Unido son contundentes -43% de los británicos no musulmanes admite ser notablemente más antiislámicos desde el 11-S- y especialmente preocupantes de cara al futuro: la islamofobia es más fuerte entre los jóvenes. Y a la inversa: Francia detuvo hace unos meses a un puñado de jóvenes de origen magrebí reclutados para ingresar en la resistencia iraquí: el menor tenía 14 años, y el mayor apenas llegaba a los 22. Un inquietante horizonte.

Todos los silencios, todas las recriminaciones y todas las conspiraciones se encontraron en el Centro Islámico de Londres. Silencios porque
los cientos de adolescentes convocados no escucharon ninguna condena clara y abierta a los atentados. Recriminaciones porque los musulmanes se sienten acosados: «¿Por qué siempre se nos culpa de todo? Todavía no se sabe quién ha sido y, como siempre, ya somos nosotros los culpables», se lamenta Raihan, uno de los participantes, comentando que su hermana conocía a Shahara Akther Islam, la joven musulmana desaparecida en los atentados. Y conspiraciones porque no eran pocos -como Hussein, que trabaja muy cerca de donde estalló el autobús- los totalmente convencidos de que los atentados fueron organizados por el propio poder británico para justificar la guerra de Irak y otras.

Así, mientras en el metro de Londres se seguían buscando cadáveres, la Organización de Jóvenes Musulmanes de Gran Bretaña mostró a sus adolescentes cuáles son los antihéroes -Beckham y compañía- a los que no deben seguir, y
entre esos antihéroes no está Osama bin Laden.

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