Volcada de lleno a la nueva campaña electoral, Michelle Bachelet logró ayer un aval público del presidente Ricardo Lagos, quien cedió al ministro de Educación, Sergio Bitar, para que se incorpore a su comando.
Santiago (ANSA, EFE, Reuters, AFP, LF) - Lanzados a la búsqueda de votos para el ballottage del próximo 15 de enero, el centroderechista Sebastián Piñera y la socialista Michelle Bachelet salieron ayer a jugar sus principales cartas. El primero anunció la incorporación de una docena de militantes democratacristianos a su campaña, mientras la oficialista -con el respaldo del presidente, Ricardo Lagos- sumó al ministro de Educación a su comando electoral y comenzó a negociar el apoyo del Partido Comunista, de desempeño minoritario el último domingo, pero, acaso, crucial para la segunda vuelta. Piñera cumplió con el anuncio de incorporar a sectores más conservadores de la Democracia Cristiana (DC, integrante de la gobernante Concertación) a su comando, en un intento por concretar su iniciativa de crear un nuevo referente para el centroderecha con carácter «humanista cristiano». Los nombres de quienes saltaron el cerco del oficialismo a la oposición no son de dirigentes conocidos y la DC puso de inmediato los antecedentes a disposición del tribunal de disciplina del partido, el que probablemente los expulsará. Sin embargo, Piñera logró su objetivo de dar un golpe de efecto y poner de manifiesto las divisiones que la figura de la socialista provoca en la DC.
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Con todo, la decisión de Piñera se vio de inmediato matizada porque dos miembros de la lista negaron haberse incorporado al comando de campaña del empresario. Además, los socios de Piñera, la Unión Demócrata Independiente y el influyente senador electo Pablo Longueira, manifestaron disconformidad ante la iniciativa.
El diputado de la DC Jaime Mulet restó importancia a los militantes incorporados al comando de Piñera y afirmó que el empresario usó a «mucha gente» y «sigue en lo mismo». «La DC está con Michelle Bachelet, está con la Concertación y el mundo progresista», dijo, y descartó que pueda vincularse con sectores de derecha, por cuanto «tiene un sentido de vocación popular y nacional».
En tanto, Bachelet sumó a su comando de campaña al ministro de Educación, Sergio Bitar, un gesto de claro respaldo del popular presidente Lagos a su postulación. De hecho, el mandatario se había manifestado abierto a la posibilidad de que alguno de sus ministros se incorporara al comando de Bachelet. «Si al comando le interesa eso, para fortalecerlo, hay disponibilidad. No hay drama», había indicado.
• Llamado
Por otro lado, el Partido Humanista llamó formalmente a «votar nulo, blanco o abstenerse» el 15 de enero. «No creemos en el proyecto de la Concertación», afirmó el partido. Pero el Partido Comunista, socio de los humanistas en el pacto Juntos Podemos Más, que en la elecciónpresidencial sumó 5,1% y en la parlamentaria 7,3%, sostuvo que Bachelet «debe concretar» sus promesas de campaña con propuestas formales antes de decidir su posición en la segunda vuelta de las elecciones presidenciales.
«Michelle Bachelet no debe esperar ni apoyo ni rechazo de la izquierda extraparlamentaria, sino sólo concretar las promesas que ha hecho durante la campaña», dijo Guillermo Teillier, presidente del Partido Comunista.
Estas declaraciones pusieron de manifiesto la fractura de la coalición izquierdista, ya que mientras el candidato Tomás Hirsch anunció que votará nulo en la segunda vuelta, los comunistas se muestran proclives a un acuerdo y personalidades de izquierda han señalado directamente que el sector debe impedir el triunfo de la derecha.
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