Pinochet, (como Fidel) enfermo en grave estado
-
Uno a uno, las claves del acuerdo entre EEUU e Irán para desactivar el conflicto en Medio Oriente
-
Bill Gates declarará ante el Congreso de EEUU por su vínculo con Jeffrey Epstein
Partidarios de Augusto Pinochet se
congregaron frente al Hospital Militar de
Santiago para expresar su apoyo al ex
dictador chileno (izquierda). Su hija Lucía
se mostró conmocionada al enterarse de
la indisposición de su padre (derecha).
Los médicos que lo atendían se aprestaban anoche a practicarle nuevos exámenes para tener una evaluación más completa sobre la evolución de su salud luego de que descartaran la posibilidad de realizarle un bypass coronario. Pinochet se mantenía «estable dentro de su gravedad», según informó el último parte médico del día.
«Estamos en las manos de Dios y de los médicos», dijo Marco Antonio Pinochet, el menor de los cinco hijos del ex presidente de facto (1973-1990), reunido con su madre Lucía Hiriart y otros familiares en el hospital, al oriente de Santiago.
Pese a que sufre una serie de enfermedades crónicas, el infarto al corazón es la situaciónde salud más grave que afecta al ex dictador desde junio de 2005, cuando también fue hospitalizado por un infarto cerebral.
Pinochet protagonizó un golpe de Estado el 11 de setiembre de 1973, derrocando al socialista Salvador Allende, quien se suicidó ese día en el Palacio de La Moneda, sede presidencial.
Durante 17 años Pinochet gobernó con mano de hierro un país en el cual, decía, no se movía una hoja sin que él lo supiera. Cuando abandonó el poder, en 1990, dejó tras de sí una pesada cuenta en materia de derechos humanos, con más de 3.000 muertos y desaparecidos, y desde 1998, cuando fue detenido en Londres, ha sido objeto de múltiples procesos por esos crímenes y también por corrupción (ver vinculada).
Al cumplir 91 años, el pasado 25 de noviembre, Pinochet entregó un mensaje a sus partidarios y al país en el que asumió su «responsabilidad política» por los crímenes atribuidos a su dictadura de casi 17 años. «Hoy, cerca del final de mis días, quiero manifestar que no guardo rencor a nadie, que amo a mi patria por encima de todo y que asumo la responsabilidad política de todo lo obrado», afirmó entonces.




Dejá tu comentario