Polémico: presidente egipcio ordena que sus decisiones sean "inapelables" ante la justicia
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Mohamed Mursi.
En declaraciones a la cadena de televisión "Al Yazira", Alí explicó que las medidas no implican que se vaya a restaurar la Cámara Baja, sino que se celebrarán nuevas elecciones.
El Tribunal Constitucional tenía previsto pronunciarse próximamente sobre la validez de la actual Asamblea Constituyente, cuya composición ha sido recurrida por decenas de demandas.
Con su resolución, Mursi se quita del medio también a uno de sus rivales en el estamento judicial, el fiscal general del país, Abdelmeguid Mahmud, y somete la designación de este cargo, que hasta ahora correspondía a los propios jueces, a la institución presidencial.
El nuevo fiscal general será el magistrado Talaat Ibrahim Mustafa, de 54 años, gracias a una nueva ley, que fija, con carácter retroactivo, en cuatro años el tiempo máximo para desempeñar este cargo.
El conflicto entre Mursi y la magistratura se remonta hasta casi el momento de su elección como presidente.
En una de sus primeras decisiones, el pasado julio, el mandatario ya revocó la disolución de la Cámara Baja, para tener que rectificar solo tres días después, tras recibir la negativa del Constitucional.
También tuvo que dar marcha atrás en octubre, cuando cesó al fiscal general y 48 horas después se vio obligado a retractarse.
Por otro lado, Mursi ordenó también que se repitan las investigaciones y los procesos judiciales a los implicados en la muerte de manifestantes durante la Revolución del 25 de Enero de 2011 -con la que arrancó el proceso que derivó en la caída del régimen del presidente Hosni Mubarak (1981-2011)- y en los sucesos posteriores de la transición.
El anuncio tuvo lugar mientras cientos de jóvenes continúan manifestándose en la céntrica calle Mohamed Mahmud, junto a la plaza Tahrir y el Ministerio del Interior, un año después de los sangrientos disturbios con la policía en ese mismo lugar.
El pronunciamiento presidencial había sido esperado a lo largo de toda la jornada, en medio de cábalas sobre su contenido, y estuvo precedido por un despliegue de los Hermanos Musulmanes ante las puertas del Tribunal Supremo.
Medios egipcios informaron de que la Hermandad lanzó llamamientos a sus seguidores para dirigirse, antes de la lectura de la declaración, a la plaza Tahrir para expresar su apoyo al presidente. El rechazo a la declaración constitucional llegó de inmediato desde diferentes sectores.
Uno de los más contundentes fue el premio Nobel de la paz y dirigente de uno de los partidos opositores, Mohamed el Baradei, quien escribió en su Twitter que "Mursi ha usurpado hoy todos los poderes del Estado y se ha proclamado nuevo faraón de Egipto".
Mientras, el excandidato presidencial Amro Musa señaló que Egipto "entra en una etapa diferente, y que no es la de la democracia que esperábamos o de la soberanía de la ley que pedíamos. Que Dios nos proteja".
"El Estado de Derecho está a prueba con estas resoluciones", dijo el presidente de esta organización, Ezzat Awa, en declaraciones recogidas por la agencia oficial Mena, y añadió que es posible que se convoque una asamblea general del órgano.



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