7 de abril 2005 - 00:00

Política, pactos y grandes electores en Capilla Sixtina

El alemán Joseph Ratzinger, considerado el «gran elector» del sucesor de Juan Pablo II. De imponerse su línea, éste será de cuño conservador.
El alemán Joseph Ratzinger, considerado el «gran elector» del sucesor de Juan Pablo II. De imponerse su línea, éste será de cuño conservador.
Roma - Ocupan desde hace años un lugar privilegiado en el tablero de las combinaciones papales. Tienen o han tenido cargos curiales o pastorales importantes. Gozan de prestigio internacional en la Iglesia y entre los purpurados, y van a actuar como muñidores o captadores de votos para las distintas candidaturas. No serán elegidos, pero harán al próximo papa. Son los grandes electores del próximo cónclave.

En el proceso electoral de la sucesión del Papa, que se desarrollará en la Capilla Sixtina, los que juegan un papel decisivo suelen ser los que no aspiran al papado. Por su edad, por considerarse «quemados», por estar enfermos o porque no desean de ningún modo llegar a ese difícil puesto. Y se dedican a captar la voluntad de los demás para tal o cual candidato. Algunos llegan a ser grandes electores por su personalidad. Otros por su nacionalidad o por el cargo que están ejerciendo en ese momento.

Por ejemplo y aunque no ejerzan el papel, los cardenales de Estados Unidos, Alemania, Francia o Inglaterra son todos ellos grandes electores, porque, de entrada y en principio, no son elegibles, al pertenecer a las grandes potencias.

Los cardenales estadounidenses y alemanes, sobre todo, tienen un enorme influjo en el cónclave. Esto es así porque muchos cardenales del Este y de Africa se formaron en el seminario Germánico. Y además porque, las diócesis alemanas y estadounidenses son muy ricas y ayudan monetariamente a las iglesias del Tercer Mundo. Hay incluso algunos que se convierten en grandes electores muy a su pesar. Es decir, porque se lo piden los demás. En este apartado están sin duda dos de los principales: Joseph Ratzinger y Angelo Sodano.

El actual «número dos» del Vaticano, durante el papado de Karol Wojtyla, Angelo Sodano, ha perdido todas sus posibilidades de candidatearse a papa por su amistad con Augusto Pinochet.

Pero este «hombre gris con ideas grises» ha controlado las riendas del poder vaticano durante las últimas décadas, conoce los resortes de la Curia, ha repartido favores y prebendas, y se ha convertido en el jefe en la sombra del partido curial o partido romano.

• Posibilidad

Pero sin duda, el gran elector por excelencia va a ser Joseph Ratzinger, el guardián de la ortodoxia durante casi todo el Pontificado del papa Wojtyla. Ratzinger no puede ser papa, aunque algunos lo coloquen en las listas de papables. Por ser alemán, pero sobre todo por haber sido el gran inquisidor y el inflexible perseguidor de la Teología de la Liberación.

Si llegase a ser elegido papa, la Iglesia latinoamericana de la liberación y de los pobres podría salirse de la Iglesia Católica y provocar un auténtico cisma.

Pero Ratzinger es un hombre de una preclara inteligencia, respetado y estimado por muchos cardenales. Sus consejos y opiniones pesarán mucho en la decisión de muchos purpurados. Al igual que Sodano, servirá de aglutinante de la candidatura conservadora no curial y también desempeñaráOtro cardenal alemán muy respetado es
Walter Kasper. Excelente teólogo, adscrito al ala liberal de la Iglesia, se encarga, desde hace años, del ecumenismo, una de las asignaturas pendientes del Pontificado del papa Wojtyla. Hacia él se dirigirán sobre todo las miradas de los cardenales del Este, de Africa y Asia. Entre los latinoamericanos jugarán el mismo papel los cardenales colombianos Castrillón y López Trujillo. Sobre todo este último, que lleva muchos años en Roma y es un cardenal muy político que maniobra perfectamente entre bambalinas.

Rouco Varela, arzobispo de Madrid, puede aglutinar también una serie de votos procedentes de los cardenales españoles y latinoamericanos, con los que mantiene buenas relaciones por afinidad ideológica con muchos de ellos y, sobre todo, por afinidad cultural. Podría decantarse por darle una mano al sector más centrista que va a presentar como principal candidatura la formada por el tándem
Tettamanzi-Re.

Otros cardenales de referencia serán Silvestrini, Pío Laghi, Josef Tomko y Casimir Szoka. El primero, que ya ha superado los 80 años, ejercerá una fuerte influencia en las congregaciones generales o reuniones del precónclave, donde participan incluso los mayores de 80 años. Pío Laghi fue nuncio en la Argentina y en Estados Unidos, y conoce perfectamente al episcopado americano. Josef Tomko fue, hasta hace poco, el papa rojo o presidente del poderoso dicasterio de Propaganda Fidei, y Casimir Szoka es el banquero de Dios.

Dejá tu comentario

Te puede interesar