5 de enero 2007 - 00:00

Por las reiteradas críticas a su plan para Irak, Bush avanza con cambios en Defensa e Inteligencia

El presidente de Estados Unidos, George W. Bush, anunció formalmente la nominación de John Negroponte como nuevo vicecanciller y del vicealmirante retirado Mike McConnell como su sucesor en el cargo de "zar" de la inteligencia, un recambio que, se espera, continuará con la designación de una nueva cúpula militar al frente de la ocupación de Irak.

Ambas nominaciones necesitan todavía la aprobación del Congreso. Según se prevé, el miércoles próximo Bush anunciará su nueva estrategia para Irak, donde el número de bajas estadounidenses ya alcanzó los 3.000 hombres y la violencia no se detiene.

El presidente debió acceder a revisar sus políticas para el país ocupado tras la sonora derrota electoral del 7 de noviembre último, cuando su partido republicano perdió la mayoría en las dos cámaras del parlamento frente a los demócratas.

La nueva estrategia, teniendo en cuenta los consistentes rumores que circulan en Washington, podría incluir un aumento de las tropas en Irak, entre 20.000 y 30.000 hombres que se sumarán a los actuales 140.000, una posibilidad que ya desató el enojo de la oposición.

En una carta enviada a la Casa Blanca, la flamante presidenta de la Cámara de Diputados, Nancy Pelosi, y el jefe de la bancada demócrata en el Senado -ahora mayoritaria-, Harry Reid, "urgieron" al presidente a desistir del envío de más tropas a Irak.

"El pueblo estadounidense demostró en las elecciones de noviembre que no cree que su actual política para Irak vaya a conducirnos al éxito y que necesitamos un cambio de dirección por el bien de nuestras tropas y del pueblo iraquí", le dijeron Pelosi y Reid a Bush en la misiva.

Los líderes parlamentarios afirmaron que "no hay una solución puramente militar para Irak, sólo una solución política".

Enviar más tropas, añadieron, "solamente pondrá en peligro a más estadounidenses y llevará a nuestras fuerzas armadas a un estiramiento crítico sin ganancias estratégicas".
Además, dijeron, "socavará nuestros esfuerzos para hacer que los iraquíes asuman la responsabilidad de su propio futuro".

A pesar de las críticas, Bush siguió adelante con la reorganización de sus equipos de inteligencia y comando militar.

Negroponte, el primero en ocupar el cargo de "zar" de la inteligencia, pasará a ser el número dos de Condoleezza Rice.

En su lugar entra McConnell, quien ya había dirigido los servicios de inteligencia durante la presidencia de George Bush padre, con gran responsabilidad en el diseño de la primera guerra de Irak.

La transferencia de Negroponte hacia un puesto aparentemente de menor importancia se explica por la necesidad de Bush de contar en el Departamento de Estado con un experto en la situación de Irak, una cuestión que ya le costó al presidente la reciente elección parlamentaria y gran parte de su popularidad entre los norteamericanos.

La renovación del equipo que estará encargado de llevar adelante la nueva estrategia de Bush para Irak proseguirá con la sustitución del comandante de las fuerzas militares norteamericanas en el país ocupado, el general George Casey, quien -a pesar de haber expresado recientemente dudas sobre las iniciativas que se están preparando en la Casa Blanca- fue elevado al puesto de jefe del estado mayor del ejército.

En su lugar irá el general David Petraneus, un egresado de la academia de West Point conocido tanto por ser un "duro" y por su arrojo en acción, pero también por su apertura al diálogo, una condición valiosa en el Irak castigado por las divisiones étnicas y sacudido por la resistencia a la ocupación.

Por su parte, el general John Abizaid, responsable de todas las fuerzas estadounidenses en el Medio Oriente, será sustituído por el almirante William Fallon, actual jefe de las fuerzas norteamericanas en el Pacífico.

En el frente diplomático, el recambio convertirá al actual embajador en Bagdad, Zalmay Khalilzad, en el nuevo embajador de Estados Unidos ante la ONU, tras el fracaso de la nominación de John Bolton.

A diferencia de este polémico diplomático, se estima que la aprobación de la nominación de Khalilzad, un musulmán nacido en Afganistán, no corre peligro en el Senado.

Para la representación en la capital iraquí el elegido es Ryan Crocker, actual embajador en Pakistán, un diplomático muy estimado en Washington y que habla fluídamente la lengua árabe.

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