Preocupa la ola de antisemitismo en Europa
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La reiteración de los atentados antisemitas en diversos lugares de Europa ha alimentado viejos temores.
Por el contrario, lo que parece observarse en muchos países europeos es una reacción más generalizada contra los «extranjeros» de todo tipo y contra el sistema político establecido, como demuestra el apoyo a los líderes de extrema derecha como Jean-Marie Le Pen y al político asesinado Pim Fortuyn, en Holanda. Según un nuevo informe de la Unión Europea, por ejemplo, los ataques contra los musulmanes también se han multiplicado en la región tras los sucesos del 11 de setiembre.
Por razones históricas, el antisemitismo es una cuestión especialmente sensible en Alemania. En mayo, Jamal Karsli, legislador nacido en Siria, quien ha acusado repetidamente al ejército israelí de usar «tácticas nazis» en su campaña contra los palestinos y se ha quejado de la existencia de un «lobby sionista» que califica cualquier crítica a Israel como antisemitismo, fue expulsado del Partido Verde. Sin embargo, fue acogido en la sección estatal del FDP por su líder local y vicepresidente nacional, Jürgen Möllerman.
• Censura
Möllermann, presidente de un grupo de amistad entre alemanes y árabes, y crítico del primer ministro israelí, Ariel Sharon, terminó siendo censurado con dureza por aceptar a Karsli en el partido, en especial por Michel Friedman, vicepresidente del Consejo Central de los Judíos en Alemania. Möllerman le replicó diciendo: «La respuesta intolerante y maliciosa del Sr. Friedman a cualquier crítica contra Sharon podría despertar desgraciadamente resentimientos antisemitas». El comentario ha causado un escándalo porque repite en forma explosiva la vieja calumnia de que los judíos atraen las desgracias sobre sí mismos. La semana pasada, Karsli fue expulsado del FDP y Möllerman debió disculparse por cualquier ofensa que les hubiera podido causar a los judíos.
El episodio fue considerado por algunos comentaristas como una jugada para ganar el voto de los extremistas antisemitas alemanes. El propio Friedman dijo que «es intolerable que un partido del centro del espectro político use el antisemitismo en una campaña electoral». El objetivo del FDP es regresar al gobierno como miembro de una coalición tras las elecciones de setiembre, pero este episodio no los ha ayudado. Si no se corrige la explotación de Möllerman del populismo de extrema derecha , dice Hajo Funke, especialista en ciencias políticas en la Universidad Libre de Berlín y crítico abierto de Sharon, «tendremos un partido que funciona con clichés antisemitas».
Pese a la tormenta desatada en torno de los comentarios de Möllerman, los expertos no creen que el antisemitismo vaya en aumento. «Durante los últimos 15 años vengo oyendo quejas de que está creciendo el antisemitismo», dice Wolfgang Benz, director del Centro de Investigación del Antisemitismo en la Universidad Técnica de Berlín. Aunque reconoce la seriedad que tienen los incidentes y está de acuerdo con que se ha roto el tabú de la prohibición de criticar a Israel, Benz no percibe una tendencia al alza del antisemitismo en Alemania. «Las comparaciones con la Noche de los Cristales Rotos son estúpidas y repugnantes».
Alemania ha sido uno de los aliados más firmes de Israel durante mucho tiempo, pero otros gobiernos europeos han mostrado más simpatías por la causa palestina. Los judíos en estos países se muestran especialmente preocupados por lo que perciben como un aumento del antisemitismo. Por demostrar su apoyo a los palestinos, Gretta Duisenberg colgó una bandera palestina en el balcón de su casa, en el elegante barrio del Rivierenbuurt, en Amsterdam. Cuando la bandera llevaba allí varias semanas, Duisenberg recibió al menos una amenaza de muerte. Luego la Federación Judía Holandesa la acusó de «incitar al odio y al antisemitismo».
Un vecino, Ron van der Wieken, judío con hijos que viven en Israel, escribió una carta pidiéndoles a los Duisenberg que retiraran la bandera. «Al principio no nos importó -dice-. Pero cuando se convirtió en un proyecto a largo plazo, protestamos. Nuestra respuesta fue la de los 'judíos ricos'.» La bandera fue quitada hace dos semanas, antes de que Gretta Duisenberg se marchara a la casa de vacaciones de la familia en Francia.
Estas controversias demuestran lo difícil que les sigue resultando a los europeos separar el legítimo debate político de los supuestos comentarios racistas cuando se trata de antisemitismo. Los ataques y el éxito electoral de personajes como Le Pen son alarmantes y deben ser condenados. Pero el esfuerzo que hace Europa por confrontar y discutir abiertamente el antisemitismo es un signo saludable de que el Viejo Continente no va camino de repetir lo que ocurrió en 1938.
La reiteración de los atentados antisemitas en diversos lugares de Europa ha alimentado viejos temores. Pero aunque el rebrote es fuerte, las autoridades aseguran tenerlo bajo control.




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