24 de mayo 2004 - 00:00

Preocupación por Perú

El presidente Alejandro Toledo acudirá a la cumbre de la Unión Europea y América latina en Guadalajara, en momentos de convulsión social en Perú y de inestabilidad en las democracias de la región, un tema que avivará los debates de la cumbre. El punto de la gobernabilidad aparece como el mayor desafío para la democracia peruana ante el incremento del descontento social y la presión de gremios sindicales, regionales e indígenas en busca de mejorar su calidad de vida. Toledo viajará con un telón de fondo de huelgas y protestas cotidianas en las calles, así como reclamos de sectores de la oposición para que recorte su mandato presidencial, que debe concluir en 2006, ante lo que consideran falta de liderazgo e inacción gubernamental para afrontar la agenda social. Esa posibilidad es rechazada por Toledo. Este clima de inestabilidad persigue al presidente peruano desde que inició su mandato hace 34 meses y ha llevado su popularidad al peor momento de su gestión, que se calcula en 90% de desaprobación y apenas un respaldo de 8%, según coinciden recientes encuestas.

El secretario general de la Comunidad Andina de Naciones (CAN), Allan Wagner, ex canciller peruano en el gobierno de Toledo, dijo el sábado que los países de la región «afrontamos gran fragilidad institucional e incapacidad de atender las demandas sociales que se nos presentan». Para el canciller peruano Manuel Rodríguez, la cumbre de Guadalajara debe ser ocasión para remarcar que la cuestión social no es abstracta sino esencial para el mantenimiento de la paz y el desarollo de la democracia. «Llevamos propuestas para establecer líneas de cooperación que apunten a romper el paralelismo entre las decisiones económicas y las sociales, a fin de interconectarlas», añadió.

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