Ciudad del Vaticano (El Mundo) - Joseph Ratzinger, que gobernará la Iglesia Católica con el nombre de Benedicto XVI, tiene algunos puntos débiles en su salud, unos confirmados y otros que pueden responder sólo a rumores.
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Tanto es así que su hermano mayor, Georg Ratzinger, no siente una alegría « ilimitada» por su elección, pues le preocupa la salud del nuevo Pontífice. «Espero que su salud aguante», dijo Georg Ratzinger, también sacerdote y tres años mayor que su hermano. En una entrevista con la cadena de televisión ARD, Georg Ratzinger declaró que no contaba con que su hermano fuera elegido «por su avanzada edad y porque su salud no es muy estable».
Uno de los «achaques» de Ratzinger que ha trascendido a la luz pública es que en setiembre de 1991 estuvo 10 días hospitalizado en la Clínica Pío XI de Roma por una hemorragia cerebral, que le afectó parcialmente la vista, aunque se recuperó de forma satisfactoria.
A sus 78 años recién cumplidos, también se sabe que el nuevo Pontífice ha tenido algunos sustos debido a sus problemas coronarios. Diversas informaciones aparecidas estos días en la prensa han señalado que el estado de salud general del entonces cardenal alemán es frágil. Además de la debilidad de su corazón, algunos insisten en que sufre diabetes, lo que en principio se presentaba como un problema en sus posibilidades de ser elegido Santo Padre.
Pero realmente se sabe poco sobre el verdadero estado de salud de Benedicto
XVI. Su posible historial médico, en cualquier caso, es similar al de otros cardenales y candidatos mencionados antes del cónclave.
Entre verdades y habladurías, las patologías más frecuentes que los 115 electores han paseado estos días por las salas de la Capilla Sixtina han sido la diabetes, los problemas renales y las enfermedades coronarias.
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