29 de diciembre 2004 - 00:00

Preparan el mayor plan de ayuda de la historia

Ginebra, Washington y Bruselas (ANSA, AFP, EFE) --Las Naciones Unidas pedirán a la comunidad internacional un paquete de ayuda superior a los 1.600 millones de dólares para los países afectados por el sismo del domingo, una cifra sin precedentes para este tipo de acciones. Mientras, tanto la ONU como la Unión Europea comenzaron a proyectar una conferencia internacional de donantes.

El llamado que la ONU lanzará en los próximos días superará la cifra de 1.600 millones de dólares que se pidió el año pasado para la prometida «reconstrucción» de Irak tras la ofensiva estadounidense contra ese país, dijo a la prensa la vicecoordinadora de la ONU para los socorros de emergencia, Yvette Stevens.

«Sobre la base de las indicaciones de que disponemos actualmente podría ser un nivel más elevado de los que se vio en el pasado», dijo Stevens, al término de una reunión en Ginebra con representantes de los países donantes y los devastados por el maremoto.

El comisario europeo para el Desarrollo y la Ayuda Humanitaria, Louis Michel, destacó, por su parte, la importancia de convocar a una conferencia internacional de donantes para afrontar la crisis. El funcionario confirmó además que se enviarán inicialmente-30 millones de euros, en «una primera etapa» de la intervención de la Unión Europea (UE), al continente asiático. Michel subrayó además «la utilidad» que puede tener una conferencia internacional de donantes. El auxilio económico de la UE se sumará al que realicen sus países miembro, se indicó.

• Aportes

Estados Unidos, en tanto, enviará en principio 40 millones de dólares a la región para afrontar las consecuencias del desastre.

También la Argentina hará su aporte. La semana próxima enviará un cargamento de ayuda humanitaria al sudeste asiático, se informó oficialmente.
A través de la Comisión de Cascos Blancos, dependiente de la Cancillería, se trasladarán a la zona del desastre unos 2,5 millones de pastillas potabilizadoras de agua, suficientes para asistir a unas 800.000 personas, según un comunicado oficial.

El material de emergencia fue acopiado por indicación del canciller
Rafael Bielsa en un «trabajo conjunto con otras áreas del gobierno, como la Secretaría General de la Presidencia y el Ministerio de Desarrollo Social», agregó.

Además, la Cancillería precisó que la Comisión Cascos Blancos de Argentina ha ofrecido formalmente a las Naciones Unidas su colaboración en lo que respecta a recursos humanos «de amplia experiencia en estas situaciones».

El tema de las ayudas económicas no estuvo exento de polémicas.
El secretario de Estado norteamericano, Colin Powell, salió a responder a un alto funcionario de la ONU que había criticado la mezquindad de los países más ricos para hacer aportes.

«Estados Unidos no es tacaño. Vamos a hacer más. Hubiera deseado que ese comentario no hubiese sido hecho», dijo Powell en directa referencia a las acusaciones del noruego Jan Egeland, secretario general adjunto de la ONU para Cuestiones Humanitarias.


El propio funcionario internacional matizó ayer sus dichos del lunes al aclarar que la respuesta de la comunidad internacional a las urgentes necesidades generadas por el devastador maremoto en Asia ha sido hasta ahora «extremadamente positiva y generosa».

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