21 de marzo 2003 - 00:00

Primera alarma por incendio de pozos

El secretario de Defensa de EE.UU., Donald Rumsfeld, sembró ayer alarma cuando declaró que Irak podría haber destruido tres o cuatro pozos petroleros en el sur del país. La información fue luego desmentida por Bagdad, y corresponsales extranjeros también dijeron que no habían visto indicios del hecho.

El incendio de los pozos es uno de los temores de EE.UU. en esta guerra, por eso en el discurso del lunes pasado, George Bush pidió a los iraquíes que no incendien los yacimientos.

Hussein utilizó esa estrategia cuando abandonó Kuwait en 1991, y se teme que ahora podría hacer lo mismo en su país. En teoría, la recuperación de un pozo incendiado demanda unos seis meses para que pueda volver a producir. También, si el daño es muy grande, se puede perforar un nuevo pozo al lado del anterior.

Sin embargo, todo depende de la cantidad de pozos que se incendien y del daño que se les produzca. En este último aspecto, uno de los pozos incendiados en Kuwait tardó más de un año en volver a producir. Pero lo más grave sería si se incendia una cantidad importante de yacimientos.


Los expertos dicen que no hay equipos disponibles en el mundo ni para la reparación ni para nuevas perforaciones, si Irak incendia una parte importante de sus pozos, de modo que la recuperación de la producción de ese país podría demorar años.


Irak produce actualmente 2,5 millones de barriles diarios, es el séptimo productor mundial de petróleo y el segundo en reservas comprobadas, después de Arabia Saudita. Es, además, uno de los países con menor costo para la extracción, porque el petróleo está a muy poca profundidad.


Además del interés económico que puede tener EE.UU. en el petróleo iraquí, la desaparición prolongada de la producción de ese país haría más vulnerable el mercado petrolero mundial.

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