Brasilia - El gobierno del presidente brasileño Luiz Inácio Lula da Silva sufrió una dura derrota en el Congreso la noche del miércoles, luego que se aprobara la creación de una comisión parlamentaria de investigación (CPI) para un caso de corrupción que afecta a un partido que lo apoya.
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Tras un fuerte 'lobby' político -que, según denunció la prensa, incluyó promesas de aumento de partidas parlamentarias y una candente sesión-, el Congreso bicameral aprobó la creación de la comisión, lo que evidenció nuevamente la falta de control del Ejecutivo sobre sus aliados.
La creación de la CPI recibió el respaldo de 240 diputados de un total de 513, y de 52 senadores de un total de 81. Al menos 11 de los 91 diputados del gubernamental Partido de los Trabajadores desatendieron el llamado de sus dirigentes para abstenerse de firmar la convocatoria.
Entre los senadores oficialistas que apoyaron la comisión se encuentra uno de sus más destacados exponentes, Eduardo Suplicy, que públicamente la defendió asegurando que «es lo mejor para mi partido y para el presidente Lula».
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