Lima (AFP, EFE, ANSA) - El presidente peruano, Alan García, removió ayer sorpresivamente a los altos mandos del ejército en medio de graves denuncias de corrupción y malos manejos en esa institución que involucran a algunos jerarcas de la cúpula militar saliente.
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La medida fue el corolario de lo que el jefe de Estado calificó como una «permanente información negativa en torno a nuestro ejército», según declaró durante una rueda de prensa en la madrugada de ayer.
Horas después, hacia el mediodía, García dijo que decidió las remociones «por los problemas e investigaciones que se están realizando» las cuales «deben continuar, pero sin comprometer la marcha y estructura del ejército».
El nuevo comandante general de la institución es el general Edwin Donayre, quien reemplaza al general César Reynoso.
Reynoso era blanco de una serie de cuestionamientos de la prensa peruana que lo señala como responsable de presuntas irregularidades en la compra de suministros, así como en la distribución de combustible entre la alta oficialidad castrense.
A pedido del ministro de Defensa, Allan Wagner, el dimitente Reynoso presentó la semana pasada sus descargos en un informe, pero fue considerado «insatisfactorio» por el secretario de Estado, según la prensa.
Las denuncias de corrupción en el ejército acapararon la atención pública y provocaron intercambio de acusaciones entre oficiales, entre ellos el general Rafael Hoyos de Vinatea, acusado de peculado y enfrentado con Reynoso.
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