Putin, ahora contra EE.UU. y con Irán
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Vladimir Putin y Mahmud Ahmadinejad caminan junto a un
histórico alto relieve en Teherán. La visita del presidente ruso
implica un espaldarazo a la política de confrontación con
EE.UU. del presidente ultraislamista de Irán.
Putin hizo referencia a ese punto declarando que «las actividades nucleares pacíficas deben ser autorizadas».
Irán recibió ya dos series de sanciones del Consejo de Seguridad de la ONU, votadas también por Rusia, debido a su negativa a suspender su enriquecimiento de uranio. Afirma que esa actividad sólo tiene fines civiles, mientras que los países occidentales temen que encubra la intención de fabricar bombas atómicas.
No faltaron también las críticas a EE.UU. Putin señaló al respecto que tanto su país como Irán apuestan por un escenario internacional multipolar como alternativa al sistema propuesto por la Casa Blanca.
«EE.UU. no puede imponer un sistema unipolar porque ninguna potencia es capaz de resolver todos los problemas por sí sola», dijo. De hecho, para Putin la situación actual en Irak y en Afganistán es fruto del «unilateralismo» estadounidense.
«Deberíamos intentar ayudar a organizaciones como la ONU, así como respetar las normas internacionales y los códigos de conducta para tratar asuntos globales», afirmó Putin.
Con respecto a un posible ataque militar norteamericano contra las instalaciones nucleares iraníes, el mandatario ruso pidió a sus colegas presentes que no permitan que sus territorios sean usados como base por terceros para atacar a un vecino.
«No podemos dejar nuestra tierra a los demás para que ataquen a otros países ribereños del Caspio», manifestó el presidente ruso.
Asimismo, se mostró en contra de la expansión de la OTAN porque no cree que sea capaz de hacer frente a amenazas actuales como el terrorismo internacional.
Rusia y EE.UU. se encuentran enfrentados por la idea de la Casa Blanca de desplegar un escudo antimisiles en Europa, esquema que incluiría a Polonia y la República Checa, algo que irrita al Kremlin, que ve cómo su antiguo enemigo de la Guerra Fría hace pie en su « patio trasero».
En la que fue la primera visitaoficial a Irán de un máximo dirigente del Kremlin desde 1943, quedó patente la buena sintonía entre ambos países, cimentadaen los hidrocarburos, el armamento y, especialmente, su oposición a la política de Estados Unidos en el Golfo Pérsico.
La sintonía entre Ahmadinejad y Putin sirvió también para que ambos expresaran la meta de elevar el comercio bilateral desde los 2.000 millones de dólares actuales a 200.000 millones en diez años.




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