20 de abril 2005 - 00:00

¿Qué implica el nombre elegido?

Roma (ANSA, AFP, ASN) - El nuevo Pontífice de la Iglesia Católica, Joseph Ratzinger, eligió el nombre de Benedicto XVI en homenaje al primer Santo Padre del siglo XX -Benedicto XV-, quien se opuso abiertamente a la Primera Guerra Mundial.

De acuerdo con especialistas, esto lleva a pensar que Ratzinger será un firme opositor a la guerra, sobre todo en la conflictiva zona del Medio Oriente.

Benedicto XV fue el cardenal italiano Giacomo della Chiesa, cuyo pontificado se extendió desde 1914 hasta 1922, coincidiendo con la época de la Primera Guerra Mundial (1914-1918).

Della Chiesa, que sucedía a Pio X, nació en Pegli, un pueblo cercano a Génova, noroeste de Italia, en 1854, y murió en Roma en 1922, a los 68 años.

Benedicto XV fue elegido Papa algunos meses después de iniciada la guerra y su posición fue mantener la neutralidad de la Iglesia Católica en el conflicto, al tiempo que hizo varios llamados a las partes involucradas para poner fin a la «tragedia inútil», como lo expresó en una misiva de agosto de 1917, enviada a las potencias beligerantes.

Igualmente su pontificado promovió el restablecimiento de las relaciones entre la Santa Sede e Inglaterra y Francia.

Promulgó, entre otros, el Código del Derecho Canónico (Codix Iuris Canonici) en mayo de 1917 y canonizó en 1920 a
Juana de Arco.

Asimismo promovió al episcopado a sus dos sucesores,
Pio XI y Pio XII.

El teólogo y sacerdote italiano
Ernesto Buonaiuti, definió el papado de Della Chiesa como la época de «la reviviscencia católica».

Benedicto de Nursia (480-547), cuya memoria también inspiró al nuevo jefe de la Iglesia para elegir su nombre pontifical, está considerado como el santo patrón de la cristiandad occidental y el fundador del movimiento monástico benedictino.

• Origen

Los benedictinos dieron origen con el tiempo al movimiento cisterciense, que promovió una amplia implantación de monasterios y abadías en toda Europa durante los siglos VII y VIII.

Benedicto ha sido uno de los apelativos preferidos de los sumos pontífices. El primero que se llamó así fue elegido en 575 y falleció tres años más tarde sin dejar demasiado rastro durante uno de los períodos más confusos del siglo VI.

Hubo que esperar más de un siglo para que apareciera Benedicto II, cuyo reinado fue aun más corto (684-685). Benedicto III (855-858) sobresalió por sus restauraciones de numerosas iglesias en Roma. Benedicto IV (900-903) fue un Papa bondadoso y preocupado por los más humildes.

Benedicto V, elegido en 964 y fallecido en 966, conocido por su piedad y su erudición, fue entregado al emperador Otón I y desterrado de Roma. Benedicto VI (973-974) también perdió su trono papal debido a una revuelta romana. Benedicto VII (974-983) tuvo más suerte, con un pontificado sin episodios dramáticos.

Benedicto VIII (1012-1024) desplegó una intensa actividad con el propósito de extender la influencia de la Iglesia y mantuvo estrechos vínculos con medios monásticos reformistas cluniacenses de Francia.

La carrera de Benedicto IX estuvo salpicada de enfrentamientos entre facciones de la nobleza romana y se vio obligado a excomulgar a un competidor, el antipapa Silvestre II: elegido en 1032, fue Papa hasta setiembre de 1044 y luego de marzo de 1045 a mayo de 1045 y, por tercera vez, del 8 de noviembre de 1047 al 16 de julio de 1048.

Benedicto X fue un antipapa, elegido y entronizado el 5 de abril de 1058 y destituido en 1060. Benedicto XI (1303-1304) vivió en la época de los reyes malditos y excomulgó a Felipe el Hermoso.

Benedicto XII (1335-1342) fue uno de los Papas de Aviñón, donde está enterrado. Al dominico Benedicto XIII (1724-1730) le siguió

Benedicto XIV (1740-1758), toda una personalidad de la historia de la Iglesia en el siglo XVIII que insistió en la importancia de la formación del clero.

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