Teherán - La dramática situación de muchas mujeres en el mundo musulmán quedó aún más expuesta ayer, cuando se supo que una mujer iraní, a quien su marido golpea todos los días, le pidió a un tribunal que sólo se le permitiera a su esposo pegarle una vez por semana. Maryam, una mujer de mediana edad, dijo que no quería divorciarse porque amaba a su esposo, indicó el diario «Aftab-e yazd».
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«Sólo díganle que me pegue una vez por semana (...). Golpear es parte de su naturaleza y no puede parar», le dijo Maryam al tribunal. Aunque la violencia de género está lejos de ser una exclusividad de los países musulmanes, la situación en ellos es crítica al punto de que en ocasiones está tolerada y hasta incentivada por las autoridades, que interpretan con un sesgo particular la ley islámica (sharia).
En este caso, la corte de Teherán encontró al hombre culpable y le prohibió pegarle a su esposa, dijo el diario. «Si no le pego, no me tendrá suficiente miedo para obedecerme», se quejó el hombre.
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