Quién es Mohammed Mursi, el nuevo mandatario electo
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Con gran velocidad escaló puestos hasta que en 1995 se convirtió en miembro del Consejo Consultivo, el máximo órgano de decisión de la Hermandad Musulmana.
Desde 1995 hasta 2005, cuando la Hermandad presentaba a sus candidatos como independientes pues la organización era considerada ilegal, fue diputado en el Parlamento y llegó a ser portavoz oficioso de los Hermanos Musulmanes en la Cámara.
En 2005, el ahora presidente electo egipcio Mursi perdió su escaño y un año después fue encarcelado por seis meses por apoyar las manifestaciones de jueces reformistas que habían denunciado fraude en los comicios de ese año.
Considerado un cuadro excepcional en la organización islamista ayudó a la elaboración del programa de la cofradía que defendía que la presidencia de la República solo podía ser ejercida por un hombre musulmán.
Durante la rebelión popular que derrocó a Mubarak en febrero de 2011, fue detenido en la prisión de Wadi Natrun, al norte de El Cairo, pero recobró la libertad dos días después en el marco del caos en las cárceles tras la desbandada de los guardianes.
El 30 de abril de 2011, renunció a su puesto en el Consejo Consultivo de los Hermanos Musulmanes asumir como presidente de la formación política afín al grupo, el PLJ.
Su militancia islamista fue tanto un punto a favor como uno en contra durante la campaña electoral, pues ya que algunos sectores temen que su obediencia privilegie a Mohamed Badía, Guía Supremo de la cofradía, antes que al pueblo que lo eligió.
Conciente de esta tensión, el político hizo campaña en la primera vuelta de las elecciones abogando por un "renacimiento islámico", pero en la segunda vuelta, al enfrentarse a Ahmed Shafik, el ex ministro de Hosni Mubarak, cambió algo su tono y su discurso.
Con promesas a las mujeres, los jóvenes, los "revolucionarios" de izquierda y los liberales, intentó movilizar sectores que se mostraban escépticos e incluso preocupados por su condición de islamista, y temerosos de que la Hermandad concentre demasiado poder.
El Tribunal Constitucional disolvió las dos cámaras del Parlamento en las que el partido islámico tenía mayoría, al invalidar las últimas elecciones parlamentarias. Mursi prometió solucionar los problemas crónicos del país, el desempleo, la pobreza, la debilidad económica y la escasez de vivienda.




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