Rajoy jubiló a Aznar en congreso del Partido Popular
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Mariano Rajoy
Fue promovida por los sectores del PP identificados con el aznarismo y la línea dura y medios de comunicación afines al partido, los mismos que en estos últimos cuatro meses han azuzado la crisis del PP y cuestionado una y otra vez el liderazgo de Rajoy, proponiendo incluso candidatos alternativos.
El PP quedó aislado durante los últimos cuatro años. La gran crispación en torno al proceso de diálogo del gobierno de Zapatero con ETA, apoyado por todos los partidos con la única excepción del PP, contribuyó mucho junto a un discurso antinacionalista mal recibido en el País Vasco y Cataluña.
En las elecciones generales del 9 de marzo de este año, el centroizquierda y sectores nacionalistas apoyaron al PSOE para evitar que el PP volviese al gobierno.
«No quiero que nadie vote al PSOE para que no gane el PP.» A todo ello se refería Rajoy con esta frase. Y en ello debió pensar cuando, después de valorar la dimisión tras la derrota electoral de marzo, decidió seguir adelante e ir sustituyendo al ala dura aznarista por personas de su confianza, más jóvenes y con un perfil más moderado.
En el congreso clausurado ayer culminó el proceso, eligiendo una ejecutiva en la que los críticos y los aznaristas fueron castigados.
Paradójicamente, Rajoy queda ahora en ella como único superviviente de la «era Aznar» y a la vez representa la renovación del partido que él mismo está girando al centro.
Hace dos meses, su futuro no estaba claro, con críticos como la presidente regional de Madrid, Esperanza Aguirre, y el ex ministro Juan Costa considerando presentar candidaturas alternativas en este congreso para echarlo del poder y con destacados dirigentes criticándolo públicamente y achacándole falta de liderazgo.
Finalmente, con la suya como única candidatura, Rajoy sale triunfante de la batalla, posiblemente la más dura de su vida política. Pero aún falta ganar la guerra. La crisis se ha cerrado, pero sólo provisionalmente.
Su candidatura fue aprobada sin el apoyo del 21% de los compromisarios -sumando abstenciones, votos nulos y en blanco-, algo nunca antes ocurrido en la historia del partido, en el pasado siempre muy disciplinado. Y las críticas al líder, aunque no tan vehementes como en los últimos meses, quedaron también patentes.
Rajoy se la jugará muy pronto: las elecciones autonómicas del próximo año en el País Vasco, Galicia y los comicios europeos serán la prueba de fuego. Si el PP sale airoso de ellas, el líder estará mucho más cerca de su objetivo de ser confirmado como candidato a la Moncloa para las elecciones de 2012. Si no, los críticos agazapados volverán seguramente a saltar al ruedo.




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