27 de abril 2006 - 00:00

Recordó Europa a las víctimas a 20 años de Chernobyl

El presidente de Ucrania, Viktor Yushchenko, homenajeó ayer a las víctimas de Chernobylreclamó más ayuda internacional para evitar nuevas fugas de radiación en la devastadacentral nuclear.
El presidente de Ucrania, Viktor Yushchenko, homenajeó ayer a las víctimas de Chernobyl reclamó más ayuda internacional para evitar nuevas fugas de radiación en la devastada central nuclear.
Moscú (EFE, AFP, Reuters, ANSA) - Ucrania, Bielorrusia y Rusia conmemoraron ayer el 20 aniversario de Chernobyl, la peor catástrofe nuclear de la historia, que según manifestó el entonces presidente de la URSS, Mijail Gorbachov, marcó el inicio del colapso de la Unión Soviética.

La catástrofe, provocada por una conjunción de errores humanos, técnicos y de construcción, esparció hasta 200 toneladas de material fusible, lo que sometió a la población de la zona a unos niveles de radiactividad muy superiores a los documentados en Hiroshima en 1945. Según cálculos de expertos ucranianos, la avería se cobró más de 100.000 vidas en Ucrania, Rusia y Bielorrusia, cifra que organizaciones ecologistas como Greenpeace elevan hasta 200.000.

En Ucrania, el presidente Viktor Yushchenko acudió a la fatídica central atómica para honrar a las decenas de millares de víctimas y advertir del peligro que sigue entrañando. El país, en opinión del jefe del Estado, no está en condiciones de asumir financieramente todos los trabajos que se requieren para superar las consecuencias del desastre de Chernobyl, que, según cálculos del gobierno, para 2015 pueden suponer daños totales por 170.000 millones de dólares.

No obstante, Yushchenko manifestó que espera que «en unas semanas» comiencen las obras de construcción de un segundo sarcófago sobre el accidentado reactor número cuatro de la central ucraniana.

La nueva tapa, que cubriría a la actual de acero y hormigón, erigida tras la tragedia y que ya presenta grietas y fugas radiactivas, tendría una longitud de 257 metros, un ancho de 150 y una altura de 108 metros. El presidente destacó que «por razones de seguridad» las obras, con un costo de alrededor de 1.900 millones de dólares, deberían estar completas antes de 2010.

En Bielorrusia, ente tanto, miles de opositores se congregaronen Minsk para protestar contrala repoblación de las zonas afectadas por la catástrofe. La oposición local acusa al presidente Alexandr Lukashenko de engañar a la población para que regrese a la «zona cero», a fin de aliviar el peso en el presupuesto nacional de los programas de combate contra las secuelas de la radiactividad.

Según cifras oficiales, más de 1,7 millón de bielorrusos (360.000 niños), cerca de 20% de la población, aún sufren las consecuencias de la radiación. En su momento, 23% del territorio nacional y 22% de los bosques resultaron afectados por la nube radiactiva procedente de la siniestrada planta nuclear, situada a apenas 25 kilómetros de la frontera bielorrusa. Algunas fuentes independientes indicaron que 70% de los agentes tóxicos liberados por Chernobyl fue a parar a Bielorrusia debido al viento y a que el Ejército soviético bombardeó las nubes tóxicas para evitar que la lluvia radiactiva contaminara el territorio ruso.

En Moscú las conmemoraciones se limitaron al cementerio, donde, bajo gruesas planchas de plomo que contienen la elevada radiación que aun conservan sus restos, yacen 28 bomberos que combatieron el fuego tras la explosión en la central.

  • Hazaña

    El jefe de la Agencia Atómicade Rusia, Serguei Kirienko, partidario de poner en marcha «dos nuevos reactores cada año», resaltó en la ceremonia que «hace 20 años se produjo una gran avería, pero también tuvo lugar una hazaña sin precedentes». El aniversario, sin embargo, pasó inadvertido para las altas autoridades rusas.

    Para llamar su atención, 13 activistas de Greenpeace se encadenaron a la valla de la catedral de San Basilio, en plena Plaza Roja, y mantuvieron su protesta contra la construcción de centrales nucleares hasta que la Policía logró desprenderlos de la rejas y detenerlos.

    También Gorbachov, en su calidad de presidente de la Cruz Verde Internacional, llamó a los líderes de los países industrializados a impulsar las inversiones en energías alternativas, ya que la nuclear «no es la respuesta a los problemas energéticos modernos ni una panacea para los retos que supone el cambio climático».
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