Bogotá (DPA, AFP) - En un hecho que podría hacer recrudecer el conflicto bilateral, el ministro de Defensa de Colombia, Juan Manuel Santos, debió reconocer ayer que un hombre que fue abatido el 1 de marzo en Ecuador junto con el segundo jefe de la guerrilla de las FARC y cuyo cadáver fue trasladado a Colombia es un ciudadano ecuatoriano.
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«Yo le digo al presidente (Rafael) Correa y a las autoridades ecuatorianas que pongan bien el ojo y no se dejen asaltar en su buena fe por unos delincuentes», dijo Santos tras hacer énfasis en que el campamento donde murió ese hombre junto al número dos de las FARC, alias «Raúl Reyes», estaba en territorio del vecino país. «Que no nos vengan ahora a querer señalar como asesinatos o como masacres lo que son actos legítimos de guerra y de defensa de la democracia», dijo Santos.
Tras el bombardeo del 1 de marzo, militares colombianos entraron a Ecuador y se llevaron a su país los cuerpos de «Reyes» y de un hombre que inicialmente fue identificado como el guerrillero «Julián Conrado», aunque posteriormente los exámenes forenses descartaron que se tratara de él. Una familia ecuatoriana, en tanto, afirma desde hace varios días que el cadáver corresponde a Franklin Aizalia, un cerrajero de 38 años que fue reportado como desaparecido en Quito.
A raíz de ese ataque, que dejó más de 20 muertos, el presidente ecuatoriano, Rafael Correa, rompió relaciones con Colombia, pero la crisis cedió tras una disculpa del gobierno de Bogotá. Sin embargo, Correa dijo el sábado que aquélla podría reabrirse si se llega a confirmar que el hombre cuyo cadáver fue mostrado junto con el de «Reyes» era ecuatoriano.
El padre del ecuatoriano desaparecido, Guillermo Aizalia, viajó ayer a Colombia y dijo: «Tengo plena seguridad de que (el muerto) es mi hijo. Lo puedo asegurar luego de comparar las imágenes que registraron los medios de comunicación de Ecuador», afirmó.