Recrudecen enfrentamientos en Yemen: al menos 41 muertos

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Al menos 41 personas murieron en los combates de esta madrugada en la capital de Yemen entre las tropas del gobierno y las tribus opositoras, llevando al país al borde de la guerra civil.

Los combatientes del poderoso clan tribal de Sadeq al Ahmar, que buscan derrocar al presidente que lleva tres décadas en el poder, Ali Abdalá Saleh, tomaron edificios gubernamentales una noche después de que se rompiera la tregua acordada el viernes, según la cadena de televisión CNN y varias agencias de noticias.

Las tropas yemeníes, además de combatir en Saná, tienen otro frente abierto en Zinjibar, junto al golfo de Adén, donde fuentes de prensa locales indicaron que al menos 44 milicianos de la organización Al Qaeda habrían muerto en combates en las últimas horas.

Fuentes médicas indicaron que entre los muertos en la capital yemenita, tanto en los enfrentamientos cuerpo a cuerpo como en los bombardeos aéreos del ejército, hay combatientes de ambos bandos.

Si bien se contaron 41 cuerpos sin vida, el ministerio de Defensa reconoció que el número de víctimas podría aumentar debido a que fueron destruidos varios edificios por granadas de mortero y misiles, y probablemente haya personas atrapadas bajo los escombros.

Los choques tuvieron lugar en el barrio de Hasaba, donde se encuentran la residencia de Al Ahmar y muchos edificios públicos.

"Hemos oído ambulancias que evacuaban víctimas toda la noche", narró un vecino a CNN. También se registraron combates cerca del aeropuerto de Saná, donde esta mañana se escucharon varias explosiones.

Los dos bandos se culpan de la reanudación de las hostilidades. El ministerio de Defensa reconoció en su página web que la oposición tomó la sede del partido gubernamental y de la empresa de agua, pero a la vez aseguró que las tropas gubernamentales recuperaron el control de "numerosos edificios".

La situación del ministerio del Interior no está clara. La cadena Al Yazira afirmó anoche que el clan de Al Ahmar lo había tomado, pero según algunas agencias de noticias sigue en manos de las fuerzas de Saleh.

Mientras la guardia presidencial bombardeaba, varios oficiales del ejército que desertaron dijeron que había rumores de que había comandantes que estaban a punto de tomar la misma decisión.

El inestable Yemen atraviesa uno de los períodos más convulsos de su historia moderna. La rebelión popular, que se inició hace casi cuatro meses y fue reprimida brutalmente por Saleh, se agravó la semana pasada, cuando el mayor grupo tribal se alzó y varios militares de alto rango se pasaron a la oposición.

El conflicto armado estalló el 23 de mayo, después de que Saleh se negara a aceptar un pacto para transferir el poder al vicepresidente y convocar a elecciones generales.

Desde esa fecha, las fuerzas presidenciales combaten contra la oposición democrática y, a la vez, enfrentan a los milicianos de Al Qaeda, desatando un verdadero caos en este empobrecido país.

Washington retiró su respaldo a Saleh pese al temor de que su caída fortalezca la ya de por sí alarmente presencia de la rama local de la red islamista Al Qaeda, una de las más activas de la organización internacional.

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